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Nueva York y la misa gospel

Este vídeo me ha recordado irremediablemente a aquel maravilloso día en el que, Aleluya, supe en primera persona lo que es y lo que se siente en una misa gospel.

Visionarlo me ha ayudado a colarme, divertida, en las casas de esas grandes señoras e imaginarme cómo deben de ser los preparativos para asistir, de punta en blanco, a una cita semanal tan emotiva.




Como manda la tradición, mi bautismo tuvo lugar en el barrio de HarlemFue en la Faith Mission Christian Fellowship International (unos tipos tan adaptados a los tiempos modernos que hasta tienen su propio Facebook), donde acabamos por puro accidente. 





Al salir del metro vas como aturdido pero sí sabes que en las iglesias más turísticas no te apetece entrar y, en las que no lo son, cuesta entrar porque estás así como cohibido. 

Después de andar y desandar manzana arriba y abajo, te armas de valor y preguntas. Diriges tus pasos a una de las tantas entradas con carteles de iglesia y te aproximas con (falsa) seguridad al señor enorme cual armario empotrado de la puerta, a quien  le balbuceas: disculpe, ¿podemos entrar a ver la misa? Y ese sujeto, que podría ser el primo de Zumosol de Wesley Snipes, concentra su mirada en ti, mientras contienes la respiración, para contestarte: 

-Por supuesto, señora, está invitada a entrar con nosotros (todo eso, en el tono más dulce, amable y educado del mundo). Desarmado te quedas.

A partir de ahí y una vez te ubicas ya todo es disfrutar y dejarte llevar. Escucharles hablar de las dificultades de la vida, de cosas como las hipotecas y, sobre todo, ver cómo cantan y bailan. ¡Y cómo cantan!

¿Y cuál es el momento álgido de la ceremonia, ese que para siempre se te queda grabado en la  piel? Pues quizá cuando la comunidad de feligreses que inunda la iglesia se gira en bloque hacia ti para darte la bienvenida, preguntarte tu procedencia y dedicarte una canción. Y es ese el momento en el que, con un nudo en la garganta y lágrimas en los ojos, piensas: una semana más aquí y me convierto al "gospelismo". Imposible resistirse.

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