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Cosas que me gustaron de Chicago

- "Hello. Remember me, plis!"

Una colega de trabajo -a la que llamaremos "A"- me recordó, con este mensaje tan divertido, que próximamente se va de viaje a Chicago y que, por favor, no me olvidara de contarle cositas y compartir algún consejo sobre aquel destino americano.

Todo el mundo había vaticinado que Chicago me encantaría. "Si te gusta Nueva York, Chicago te flipará", me dijo la siempre divertida MC. Y así fue. En compañía de una amiga del alma, viví allí la transición entre el mes de julio y el de agosto de 2018, cinco días exprimidos a tope. Llegamos cargadas con una lista de deseos bastante jugosa, de la cual copio y pego una de las versiones tal cual la dejamos, para que os hagáis una idea de por donde iban los tiros:



Lista de deseos (cosas que nos apetece hacer en Chicago):

  • Grant Park: parece que desde allí las vistas sobre los rascacielos de Chicago son espectaculares. En una de sus esquinas está el Museum Campus de Chicago (ver relato guía de chicago). Ahí está el planetario, pero también el MUSEO FIELD. Se ve que las vistas son espectaculares.
  • Lincoln Park: el parque público más grande de Chicago. En él está el zoo, entrada gratis aunque no me ape.
  • The Loop: pasear por este distrito financiero.
  • Navy Pier: es como un centro comercial en el puerto. Tiendas, lugares para comer, y una noria enorme con vistas increíbles (¡mola!).
  • Planetario Adler
  • Instituto de arte de Chicago. El Art Institute of Chicago es el lugar donde conocer a los grandes artistas norteamericanos del siglo XX, como Edward Hopper (http://www.nationalgeographic.com.es/viajes/grandes-reportajes/chicago-cuna-america-moderna_11451/6). https://www.minube.com/rincon/the-art-institute-of-chicago-_-the-modern-wing-a2205624. A veces hacen eventos nocturnos (Minube). INVESTIGAR.
  • Torre Willis. Visitar el edificio más alto de América del Norte (lo que antes era la Sears Tower) y detenerse en The Ledge, un cubo de vidrio suspendido en Skydeck Chicago a más de 300 metros
  • Ir a algún local de blues o de jazz.
  • Dar una vuelta con el famoso tren elevado, que en tantas películas ha aparecido. “Para poder una mejor visión del Loop podéis verlo desde el metro elevado, es una experiencia que nos gustó mucho. Nosotros cogimos la línea rosa en Adams/Wabash y bajamos en Washington y ahí cogimos la línea naranja de nuevo hasta Adams, de esta manera puedes hacer el círculo del Loop y verlo entero desde el metro” (elviajedetuvida).
  • Comer una pizza típica de Chicago (aquí la cuqui me tendrá que perdonar): “La pizza de Chicago o deep dish pizza es una pizza a lo grande…. no os la podéis perder…nosotros probamos las de la famosa Pizzería Uno y Giordanos” (elviajedetuvida).
  • Crucero arquitectónico por Chicago
  • Magnificent Mile. Pasear.

Muchos de esos nombres son ahora lugares tachados de mi lista de pendientes, es decir, sueños cumplidos. ¿Acaso no es esa, en parte, la magia de un viaje? Pero no nos pongamos cursis ni nos desviemos del objetivo de esta entrada, que no es otro que empezar a compartir un puñado de datos básicos y eminentemente prácticos sobre la gran Chicago, esa urbe alucinante con la que espero encontrarme de nuevo algún día. 

¡Pasemos a la acción!

1_¿Dónde nos alojamos?


Tal que aquí: en el AC Hotel Chicago Downtown

Lo recomiendo encarecidamente. ¿Motivos? Perfecta ubicación, habitación enorme y precio de lo más competitivo. Mi "partner in crime" consiguió, a través de Booking, 5 noches en una habitación doble clásica (que insisto, era enorme) por 945 dólares. El desayuno no estaba incluido pero, ¿a quién le importa eso en una ciudad como Chicago? Todas las mañanas, en nuestra ruta de salida, nos parábamos en el gimnasio y nos aprovisionábamos con nuestras botellas de agua. Gratis. La piscina no la pisamos, cosa bastante habitual cuando de un (intenso) viaje urbano se trata, escapadas en las que el tiempo nunca sobra. Sin embargo, estar estaba, lo que siempre hace ilusión, ese consuelo reconfortante de lo que podría ser aunque no sea, ¿me explico? 

En definitiva, el AC Hotel Chicago Downtown, en plena Magnificent Mile, nos resultó una base de operaciones muy práctica, a mano de todo y con muchos de los atractivos turísticos a poco más que  un paseo. Dentro de su estilo funcional de cadena, que es el que es, el balance fue, y sigue siendo, un muy bien.

2_ Tarjeta turística, ¿sí o no?

En nuestro caso, la respuesta fue un "sí quiero". Después de mucho investigar, de darle vueltas a las diferentes opciones, calcular cuántos monumentos y actividades querríamos hacer nuestras en ese viaje y su costo con y sin tarjeta, optamos por comprar la "Go City Card", más concretamente la "Chicago Explorer Pass 5 Choice". ¿Su precio por persona? 119 dólares. ¡Salíamos ganando! Y no solo por el precio; otro de los alicientes/placeres que ofrece una de estas tarjetas es el de llegar a las atracciones y sentirte el rey del mambo ya que, como cliente en este caso de la Chicago Explorer Pass, no nos hacía falta hacer cola en muchas de las atracciones. Fueron unos 120 dólares muy bien invertidos. 

La atracción con la que nos estrenamos en esto de la Go City Card fue la navegación arquitectónica por la costa del río, ¡otro de los grandes aciertos en la organización de nuestra ruta por Chicago! Elegimos empezar nuestra primera jornada en la "ciudad del viento" con esa excursión, y elegimos bien. 

3_Nuestro primer día en Chicago

¡Qué emocionante!

El plan en nuestra ruta de viaje era el siguiente (de nuevo, copio y pego):

Día 2 (martes, 31 de julio) Chicago (4 días)

¿Cómo moverse? Chicago es una ciudad que se disfruta combinándola, con una planificación en cuadrícula que hace que sea sencillo recorrer el centro a pie. Madison Street divide la ciudad en norte y sur, mientras que State Street la divide en este y oeste. La intersección de las calles State y Madison marca el origen del sistema de cuadrícula de Chicago.
El transporte en Chicago es de lo más fácil, cómodo y económico. Hay pases para el transporte ilimitado (INVESTIGAR).

Nos hemos inspirado en parte del día 3 de esta gente: https://guiadechicago.wordpress.com/dia-3/

  1. Empezar el primer día haciendo la excursión en barco para tener una panorámica de todo. Salen del Navy Pier.
  2. Torre Willis (Sears). OJO, ¿no sería mejor ir a primera hora en cuanto abran para evitar las colas?
  3. Teatro Chicago
  4. Chicago Union Station (donde se rodó Los intocables de Eliott Ness)
  5. Tarde/noche en el Museo de arte contemporáneo: los martes la visita es gratis. Está en el corazón de la Magnificent Mile. Espacios amplios y poca obra.
  6. Cena en el Cheesecake Factory. Cerca del Museo de Arte Contemporáneo. Típico y legendario restaurante de cocina americana  (fuente: guiadechicago).

Esta era la idea, luego los planes están (obviamente) para cambiarlos, y salen como salen. Lo que sí cumplimos a rajatabla, y menos mal, fue la navegación por el río

Mi cuquita, feliz con su palo selfie
La excursión fue un gustazo. Desde la comodidad de la cubierta y con vistas 360 se aprende un montón sobre la ciudad y sobre cómo su historia se refleja en su nada desdeñable palmito arquitectónico. Además, descubres quienes fueron los personajes detrás de su creación, su impulso y su desarrollo económico. En definitiva, Chicago y tú os tomáis el pulso, mientras el guía -siempre un estudiante de arquitectura- te deleita con anécdotas y consigue que pases un rato con vistas de lo más agradable. Llenarse los ojos de construcciones vanguardistas, de ideas tan bien paridas como materializadas, es siempre un placer. 

La imponente y omnipresente torre Trump

Voy a despedirme, aunque continuará, no sin antes un aparte para el autobombo. Como algunos sabréis, desde 2014 vengo colaborando periodísticamente con la página web de Iberia, en concreto creando contenidos digitales sobre destinos en su blog de viajes "Me gusta volar".  Por ello, y porque todo converge, aquí os dejo algunas de las entradas sobre Chicago que para ellos he redactado, ¡espero sean de ayuda!

http://megustavolar.iberia.com/2018/08/illinois-en-familia/ Illinois en familia.

http://megustavolar.iberia.com/2017/04/chicago-comancheria-y-la-ruta-66/ Chicago, Comanchería y la ruta 66.

http://megustavolar.iberia.com/2015/01/chicago-un-destino-de-cine-para-todos-los-publicos/ Chicago, un destino de cine para todos los públicos.

¡Un abrazo y hasta pronto! Salud y por muchos viajes más.

Viaje Transilvania 18

Parlamento de Bucarest

Pasan los días, y los días devienen semanas. Así, suma y sigue, el paso del tiempo se resume en esta situación de abandono absoluto en la que se encuentra sumido mi blog personal. Lo siento tanto, Viajes de Marita, pero eres la parte damnificada en este maremágnum compuesto por 1) mi trabajo, en marketing turístico, 2) mi faceta de bloguera profesional para Iberia, y 3) mi vida de estudiante en la UOC. El día tiene 24 horas, número que no puedo exprimir más, no no no.

El quid de la cuestión y la pena que me embarga (bueno, pena tampoco es, no me las voy a dar ahora de drama queen al más puro estilo chica Almodovar) la frustración que me embarga es que mi máquina de viajar, aunque no tenga tiempo para contarlo, no se detiene. En realidad, no contarlo no es el problema, el desperdicio es no compartir el aprendizaje, que es lo bonito. Además, no olvido que ese fue el motivo por el que en su día, este blog de reflexiones se transformó en bitácora de billetes y millas voladas. 

Castillo de Bran, en Rumanía

Como algunos sabéis, recientemente estuve de periplo por Transilvania. Efectivamente, eso es Rumanía. Lo que tenía que ser un viaje de X noches se acabó haciendo pequeño y achicando en X menos 2, todo por imprevistos de salud -de último minuto- que ahora no vienen al caso. La cuestión es que, a bordo del vuelo de vuelta, me dediqué diligentemente a poner por escrito algunas primeras conclusiones, reflexiones y recomendaciones sobre lo que había sido nuestra ruta y, por ende, nuestra experiencia en la tierra de Drácula. Lo hice, como viene siendo habitual en mí en los últimos tiempos, usando la aplicación del bloc de notas de mi teléfono inteligente, que es una forma muy apañada que tengo de recoger sobre la marcha mi diario de viaje, una que, no sin algo de melancolía, ha sustituido a la libreta y boli de toda la vida. 

Pues bien, antes de que se pudran en el olvido, como tantas otras notas viajeras de los últimos meses y semanas, en este impulso de viernes que parece haberme poseído -benditos días en los que las nocturnas podemos dar rienda suelta a nuestros biorritmos sin el runrún del remordimiento-, las comparto, consciente de que son más prácticas que inspiradoras.

Rumanía. 28 de abril a 4 de mayo de 2018

Rumanía me ha parecido un viaje de lo más agradable y muy recomendable. El tiempo en mayo ha sido caluroso (¡quizá incluso demasiado!), los pueblos y ciudades son preciosas, la gente es amable.

Pero vayamos por partes. 

De Rumanía destacaría (o al menos de Transilvania, que es por donde nos hemos movido nosotras) que es un destino muy, muy seguro. Eso es genial, por lo que animo a aquellas mujeres que quieran viajar solas a escoger esta zona para su aventura. Lo del inglés lo llevan regular, aunque siempre se acaba encontrando a alguien que lo habla y que está dispuesto a echar una mano si se necesita.

Comparado con mi ciudad, Rumanía es un destino barato. En general, dos personas pueden comer o cenar por unos 20 euros, incluso menos (en Rasnov lo hicimos por 12). El alojamiento también es económico, por 30 euros por persona/noche con desayuno se encuentran hoteles de gama media/alta/boutique con habitaciones más que espaciosas y muy limpias, además de excelentemente ubicadas. El de Sighisoara, un 4 estrellas, nos costó 60 euros y tenía unas vistas de postal sobre la ciudad. Se puede conseguir alojamiento aún más barato, aunque no era nuestro objetivo en este viaje.

¿Y qué comemos? De su gastronomía destacaría las cervezas típicas (la Ursus y la Timisoreana, muy suaves), las limonadas y jugos naturales de flor de saúco (suelen ser de medio litro), las salchichas ahumadas, y la carne de cerdo envuelta en hojas de repollo. El pescado brilla por su ausencia, y en todos lados encontrarás una buena oferta de ensaladas. Nos llamó la atención lo mucho que les gusta la pizza, la ofrecen por doquier, aunque la que probé en Sighisoara no fue nada del otro mundo (me resultó sosa, sosa). 

¿Cuánto tiempo? La duración del viaje, una semana, me parece adecuada. Mi sensación es que a partir de ahí, Transilvania puede comenzar a resultar algo monótona, ya que la arquitectura y atmósfera de sus pueblos es bastante parecida (palacios, murallas, iglesias ortodoxas, bastiones, y vuelta a empezar), al igual que el entorno que las acompaña. Otra historia sería optar por cambiarse de zona, dejar Transilvania y dar el salto a una región diferente de Rumanía. 

¿Cuánta caña meter? Nuestro ritmo de viaje ha sido más bien relajado. Se podría apretar un pelín más para así incrustar una jornada de senderismo o turismo activo, ¿quizá durmiendo una noche en Sinaia, en el hotel con encanto del que hablan las guías, para caminar por el Parque Natural? Eso hubiera molado, pasar una noche ahí y explorar el bosque circundante. 

¿Cómo moverse por Transilvania? En cuanto al hecho de desplazarse en transporte público, el balance es positivo, aunque haya tenido sus luces y sombras. Los trenes, a pesar de ser antiguos y algo sucios, son híper puntuales. Para los que quieran ahorrar,existe la fórmula de comprar solo el billete sin derecho a asiento, ¡sale tirado! Las estaciones resultan algo cochambrosas, lo que acaba siendo hasta pintoresco, para mí muy fotogénico. En el capítulo autobús/autocar es en el que he tenido peor experiencia, ya que la web de consulta que todos recomiendan, https://www.autogari.ro, no resulta nada fiableHasta en dos ocasiones me informaron de buses que luego no existían, y teniendo en cuenta que se trataba de los que me tenían que conducir hasta las capital para coger mi vuelo de regreso, no es difícil imaginar que tanto caos resultó un buen trastorno. Mejor asegurarse previamente de los autocares que efectivamente van a circular, o bien en la estación (eso sí hablan inglés, que no fue mi caso) o en la recepción del hotel. Tal precaución os evitará acabar peregrinando de ciudad en ciudad, maleta para arriba maleta para abajo, por polvorientas estaciones de bus situadas en polígonos desangelados. En cuanto a los trenes, ahí nuestra suerte fue otra, y la web de consulta (https://www1.cfrcalatori.ro/en/) no nos dio disgusto alguno. 

¿Qué ropa llevar? El tiempo a principios de mayo ha sido excelente, ¡puro verano! El sol ha brillado todos y cada uno de los días de nuestro viaje, y ha hecho mucho calor de día y fresquito (chaqueta ligera o camisa de manga larga) de noche. Me arrepiento de no haber llevado calzado de verano, ¡le hubiera dado un buen tute! Lo mismo pienso de algún vestido de verano o pantalón corto. La crema de protección solar para la cara o una gorra para cubrir el rostro hubieran sido imprescindibles, ¡el sol, si pega, lo hace fuerte! Y siguiendo con el apartado ropa, un consejo: llevad calzado de suela gruesa que amortigüe. Las calles suelen estar empedradas, y los caminos, también, así que ganaréis en confort. 

Murallas de Brasov, en Rumanía

Me quedo pues con las emociones. Con el conductor de bus y taxista para el que todo era súper, que había estado en España y que adoraba a sus mujeres (esto lo dijo haciendo un gesto con las manos con forma de tetas grandes); con la satisfacción de ser las segundas en entrar en el Castillo de Bran; con las mágicas vistas desde el mirador de Tampa. Con la paz y tranquilidad de esa comida en Rasnov, plácidamente sentadas en la plaza principal, sin ruido, sin nada. Con la primera impresión al ver su ciudadela, ¡qué cosa tan bonita! Con la luz y el verde al bajar del tren en Sinaia; con la majestuosidad del Castillo de Peles, ¡cuánto dispendio junto, cuánto horror vacui, por Dios! Con los paseos por los cementerios, muy presentes en este país, y con el gato que me observaba fijamente desde una de las lápidas del de Sighisoara, convencida estoy de que era el espíritu de alguien. 

Me quedo con tantas cosas...

Ruta de mi (nuestro) viaje por Transilvania

(Mi súper compi de viaje, Ali, alargó su estancia un par de noches más).

(día 1 - Sábado) 28 Abril. Vuelo Madrid-Bucarest 12.15 h - 17.05 h.

Noche en Bucarest, en el Buccur Accommodation (Strada Ion Câmpineanu 14). A 15 km del aeropuerto. 1 hora en bus. Se coge el 783 dirección Piata Unirii hasta PARCARE FANTANA BUS STOP (15 paradas) y se andan 3 minutos hasta el hotel, muy limpio, nuevo y correcto

(día 2 - Domingo) 29 abril

Por la mañana vimos el edificio del parlamento por fuera (no habíamos podido reservar la entrada con antelación) y después nos fuimos en tren a Sinaia.

Sinaia: visitamos el castillo de Peles.
Tren de Sinaia a Brasov. 3 noches en Brasov, en el Casa Albert Boutique Hotel (muy recomendable, ubicación excelente).

Mirador de Tampa, en Brasov

(día 3 - Lunes) 30 abril

Día en Brasov. Visita a pie por la ciudad. Por la tarde, subida en teleférico al mirador de Tampa. 

(día 4 - Martes) 1 mayo 

Bus de Brasov a Bran (para visitar el castillo de Drácula) y de ahí, bus a Rasnov (bonita fortaleza). Vuelta en bus a Brasov.

Fortaleza en Rasnov, Transilvania

(día 5 - Miércoles) 2 mayo 

Tren a Sighisoara. 1 noche en el Hotel Central Park Sighisoara, un 4 estrellas muy recomendable con unas vistas estupendas sobre las murallas de la ciudad. 60 euros. Sighisoara no es grande, aunque sí muy bonita.

Guía de viaje a Rumanía


(día 6 - Jueves) 3 mayo 

Mañana en Sighisoara. De ahí, bus hasta Cluj-Napoca, la capital de Transilvania. Noche en Cluj en el Zen Hostel Pura Vida. 35 euros la habitación doble con baño privado. Correcto, funcional, muy limpio y muy bien situado. Ambiente de hostel.

Trenes en Transilvania

(día 7 - Viernes) 4 mayo

Vuelo de vuelta a España desde Cluj.

Espero que estas líneas sobre nuestro viaje por Transilvania sean de utilidad, ¡buenas noches!