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China 2012 o cómo cumplir un sueño

En nuestro día dos de viaje en China, un sueño se cumplió. Marchando el relato de esa jornada intensa.


Diciembre 2012
Día 2 de viaje

Dicen que quien no ha subido a la Muralla China no es un hombre de verdad. O eso decía Mao Zedong.

Pues bien, ha llegado el día de ser una mujer de verdad.

Amanecemos a las 8h y tras el desayuno y los preparativos varios, emprendemos ruta a eso de las 11h. El plan para hoy es emocionante: ¡conocer en primera persona la Gran Muralla!

Luce un Sol brillante y precioso, lo cual en China (y en diciembre) es sinónimo de un frío del demonio. Con 4 grados bajo cero, toca ir bien abrigado. A pesar de las bajas temperaturas somos unos afortunados, ya que tanta visibilidad no es habitual. Sólo estando allí uno es consciente del terrible fenómeno del "smog".

El paisaje en coche transcurre durante 90 kilómetros, entre campos y campos de arboles pelados. Una desventaja de ir en invierno.

La zona más turística de la Gran Muralla es Badaling. No es lo que buscamos, por lo que dirigimos nuestros pasos al tramo de Mutianyu, también restaurado pero menos abarrotado. Llegamos y accedemos a pie hasta la taquilla, entre puestos de souvenirs y grupos de gente jugando a cartas.  



La subida en funicular dura unos 4 minutos, breves pero intensos. La emoción de ver por primera vez la muralla de cerca y a vista de pájaro es única. Me encanta lo que veo, sobretodo con ese Sol y esa luz, ¡mi cámara echa humo! Hay que saborear esos instantes porque son irrepetibles.

Otro momento mágico es la salida del funicular. Conviene echarse fotos ahí porque la vista panorámica es fantástica. 

Pronto, el camino se bifurca a derecha e izquierda. Decidimos andar primero hacia la izquierda para alargar un poco la visita y resulta ser una buena elección, ya que ese tramo nos proporciona las mejores vistas y perspectivas irrepetibles. Hay que aprovechar para tomar fotos porque cuando se inicia el camino de regreso, en mi opinión las vistas ya no son tan buenas. 



Paramos una y mil veces por el camino, tomamos multitud de fotos, grabamos vídeos (son un gran recuerdo)…en definitiva, nos relajamos. Es lo mejor, si no, las subidas y bajadas fatigan mucho. ¡Estamos como locos y disfrutamos como enanos! 

Nos han dicho que lo mejor de hacer la visita del tramo de Mutianyu son sus torres de vigilancia. Pues bien, lo corroboro. Desde la torre 14, donde nos ha dejado el funicular, son varias las que atravesamos y cada una es única.

Andamos durante un buen rato, después damos la vuelta y exploramos el camino de la derecha, aun desconocido. Andamos y andamos hasta la torre 8 (se puede seguir hasta la 0) y después de dos horas de visita salimos de la muralla e iniciamos el descenso a pie hasta el parking de la entrada norte. Existen otras dos maneras de regresar a la base: en funicular (ida y vuelta son 50 yen) o en un divertido descenso en tobogán. 



La bajada son escaleras, es bastante rápida y el paisaje no tiene nada destacable. Paramos en una zona de pícnic a dar buena cuenta de nuestro sandwich de mantequilla de cacahuete con mermelada, ¡nos sabe a gloria!

Mi conclusión tras la experiencia, satisfactoria a rabiar, es que si amanece un día soleado en Pekín, ese es el que hay que aprovechar sin dudarlo para hacer la visita a la Muralla. Subir en funicular y bajar a pie me parece una buena combinación, sobretodo si el tiempo acompaña. ¡Ah! Y es imprescindible llevar provisiones.

Seguimos con la ruta. A 5 minutos en coche está la Schoolhouse, una antigua escuela convertida en hotel con un ambiente muy agradable y donde nuestra anfitriona nos ha recomendado que paremos para almorzar. Efectivamente, la comida de su cantina es muy buena aunque hay que ir alerta porque son precios europeos (en total abonamos 240 yen) Mi tofu picante con arroz y espinacas (70 yen= 10 euros aprox.) está muy rico y la hamburguesa, también. Las raciones son muy abundantes, el servicio es amable y hay wifi gratis (un lujo). 




Son las 16h cuando emprendemos el camino de vuelta a la ciudad. Lo normal es tardar una hora en regresar al centro pero hoy el tráfico es terrible. Antes de retirarnos queremos visitar el 798 ART DISTRICT, un hito para los amantes del arte. Ubicado en una antigua zona industrial, lo fundaron los alemanes del este aprovechando una enorme fábrica de electrónica abandonada y hoy es un hervidero de tiendas de diseño y vanguardia, cafés con encanto y galerías.

Llegamos justo cuando empieza a anochecer y hace un frío terrible que se intensifica cuando se va el Sol. La única solución es irse refugiando de galería en galería mientras pensamos: ¡este sitio mola! Que pena no haber llegado más temprano. 

Entramos primero en la 798 Photo Gallery, que la Lonely Planet califica de excelente. ¡Estoy de acuerdo! Alucino con su original exposición de fotos.



Es de noche y hace mucho frío. Las numerosas esculturas que salpican las calles apenas se intuyen, ¡la iluminación exterior es pésima! Cansados y congelados, nos vamos a eso de las 18.30h. Está claro que es un sitio al que hay que llegar más temprano y aprovechar si se puede para comer o cenar en alguno de sus locales tan interesantes.



El tráfico a la vuelta es horroroso. El coche da varias vueltas para escapar de los atascos y no llegamos a casa hasta las 19h. Hoy cenamos ahí. Estamos agotados pero satisfechos por la suerte tan inmensa que hemos tenido con el día. Es una de esas jornadas en las que soy consciente de los pros y contras de viajar en diciembre a China y de cuan arriesgado es. Nos podría haber nevado pero no ha sido así y hay que dar gracias por ello. A cambio, hemos conseguido disfrutar de la Gran Muralla China casi en exclusiva para nosotros, también gracias a que hemos elegido un día entre semana, que dicen que siempre es mejor porque hay menos gente. 

¡Es el fin de un gran día!

Continuará...

4 comentarios:

  1. Fantástico artículo, Marita! China es uno de mis destinos soñados, tus relatos valen su peso en oro.
    Besos enormes!

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  2. Muchísimas gracias por tu aportación! Espero que pronto podamos poner en común esas experiencias. Un abrazo!

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  3. Me ha encantado! Ya me he puesto el babero! Que digo yo... El mantel! Jajaha

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  4. Me encanta! Gracias Marita, gran experiencia!!

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