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Moscú, una odisea en el aeropuerto

"Si algo puede salir mal, saldrá mal"

El Sr. Murphy debió de inspirarse en capítulos como mi regreso de Moscú para enunciar su famosa ley. Porque, como el infame ingeniero americano afirmó, "si hay varias maneras de hacer una tarea y uno de estos caminos conduce al desastre, entonces alguien utilizará ese camino". Conmigo, el domingo de marras, los utilizaron todos.

Desastre 1_ ¿por qué no veo mi vuelo en la pantalla?

Que el tránsfer te tenga que recoger a las 5 de la mañana, ya es de por si un trauma. En Moscú es práctica habitual que los programen con cuatro horas de antelación al vuelo. Me parece un salvajada, porque a esas horas intempestivas un rato más de sueño vale su peso en oro pero dicen que los accidentes y atascos son habituales por esos lares y que, para curarse en salud, esas son las normas. 

La recogida en el hotel fue impecable. Tal y como vaticinaba para mis adentros, llegamos en menos de una hora al aeropuerto. Medio soñolienta, me dirigí a las pantallas para buscar mi vuelo. Extrañada, vi que no aparecía y lo achaqué a que estaría en la terminal incorrecta o en la de vuelos domésticos.

Me acerqué al mostrador de información donde, como no, la chica que atendía no contaba con el inglés entre sus virtudes. Cogió mi hoja de reserva y empezó a teclear. Tras unos eternos segundos, levantó su mirada y me espetó:

- Su avión no sale desde este aeropuerto.

(Silencio)

- ¿Perdón? Dije yo, con la esperanza de no estarle entendiendo bien.

- Que su avión sale de Sheremetiévo y este aeropuerto es Domodédovo.

(Silencio y pánico)

Miré mi reloj. Eran las 7 de la mañana. Mi vuelo salía a las 9.10 de la mañana.

(Nudo en el estómago)

La chica me plantó una hojita en inglés con instrucciones de cómo llegar de un aeropuerto a otro. Un completo galimatías de buses y trenes.

- ¡Señorita! ¿Cuánto se tarda en llegar de aquí a Sheremetiévo?

Ella me miró con cara de póquer porque no estaba entendiendo ni una palabra de lo que le estaba preguntando. Repetí apurada y con gestos, a lo que reaccionó farfullando con su compañera algo en ruso y plantándome el segundo papelito de la mañana ante mis narices: "1 hour 30 minutes". Me quedé fría porque, haciendo un cálculo rápido, mi vuelo despegaría sin mí. 

A continuación hice llamadas desesperadas a la empresa del tránsfer. La chica, tras repetidos momentos en espera, me afirmó que la culpa era de la agencia de viajes, que le habían pasado mal los datos. Que me pillara un taxi y reclamara. 2.500 rublos (62 euros), ¡ahí es nada! Así lo hice, intentando mantener la calma y sin perder ni un segundo.

El taxista, quién por supuesto no hablaba inglés, me hizo un gesto antes de salir para que me tapara bien, que hacía frío. Eso me dio buen rollo. Pasó un buen rato rascando el hielo de la luna delantera mientras yo me revolvía en el asiento como si tuviera un resorte. En cuanto arrancamos, le expliqué con gestos que mi avión salía a las 9 de la mañana. Él, con su cara bonachona, observó el reloj y puso un gesto poco halagüeño. "Lo sé"- pensé. 



Ese señor fue mi ángel de la guarda. Pisó el acelerador por las carreteras heladas, derrapó y adelantó a diestro y siniestro. Se jugó el tipo por mí y aun me emociono cuando lo recuerdo. Cuando poco a poco la luz iba ganando a la oscuridad e intentaba mantener la mente en blanco mientras a mi alrededor solo veía nieve, deposité toda mi confianza en ese personaje anónimo que nunca más volvería a ver y con el que no me podía ni comunicar. Y él, a cambio, puso todo su empeño en que no perdiera ese vuelo. No tenía por qué hacerlo pero lo hizo y fue la cara bonita de una mañana de disgustos. 

A las 8.10, una hora antes de mi vuelo y en un tiempo récord, mi héroe taxista me dejaba en el aeropuerto correcto. Al bajar, me miró con una cara reluciente de satisfacción y yo le abracé, repitiendo "gracias gracias" en ruso. Le hubiera plantado un beso en los morros. En esos momentos de nervios y preocupación, que alguien te ayude te llega al alma. Se crea una comunión especial entre las personas.

Desastre 2_ "Run!"

La chica de facturación me dijo: "¡corre!". Entonces miré mis tarjetas y vi que solo me había dado el Moscú-Barcelona pero no el Barcelona-Palma. Ante mi réplica, alzó los hombros en señal de que eso era lo que había.

"Eso" supondría que en Barcelona, al tener que salir para facturar, casi perdiera mi vuelo...

Desastre 3_ "No lo cubrimos, lo sentimos"

Estaba en Palma. Increíble pero cierto. Habiéndome levantado a las 4 de la mañana y después de 12 horas de trajín, contra todo pronóstico había arribado sana y salva. Pero no así mi maleta, que había aterrizado con una fractura grave: el asa extensible rota.

"Si hay más de una forma de hacer un trabajo y una de ellas culminará en desastre, alguien lo hará de esa manera" (Ley de Murphy)

Y para redondear mi día de penurias, resulta que en Air Europa ya no se hacían cargo de ese tipo de desperfectos. 

¿Qué más me podía pasar?

Cogí mi copia de la hoja de reclamación y me retiré a mi casa antes de que me cayera un meteorito en la cabeza. 

Nueva York y la misa gospel

Este vídeo me ha recordado irremediablemente a aquel maravilloso día en el que, Aleluya, supe en primera persona lo que es y lo que se siente en una misa gospel.

Visionarlo me ha ayudado a colarme, divertida, en las casas de esas grandes señoras e imaginarme cómo deben de ser los preparativos para asistir, de punta en blanco, a una cita semanal tan emotiva.




Como manda la tradición, mi bautismo tuvo lugar en el barrio de HarlemFue en la Faith Mission Christian Fellowship International (unos tipos tan adaptados a los tiempos modernos que hasta tienen su propio Facebook), donde acabamos por puro accidente. 





Al salir del metro vas como aturdido pero sí sabes que en las iglesias más turísticas no te apetece entrar y, en las que no lo son, cuesta entrar porque estás así como cohibido. 

Después de andar y desandar manzana arriba y abajo, te armas de valor y preguntas. Diriges tus pasos a una de las tantas entradas con carteles de iglesia y te aproximas con (falsa) seguridad al señor enorme cual armario empotrado de la puerta, a quien  le balbuceas: disculpe, ¿podemos entrar a ver la misa? Y ese sujeto, que podría ser el primo de Zumosol de Wesley Snipes, concentra su mirada en ti, mientras contienes la respiración, para contestarte: 

-Por supuesto, señora, está invitada a entrar con nosotros (todo eso, en el tono más dulce, amable y educado del mundo). Desarmado te quedas.

A partir de ahí y una vez te ubicas ya todo es disfrutar y dejarte llevar. Escucharles hablar de las dificultades de la vida, de cosas como las hipotecas y, sobre todo, ver cómo cantan y bailan. ¡Y cómo cantan!

¿Y cuál es el momento álgido de la ceremonia, ese que para siempre se te queda grabado en la  piel? Pues quizá cuando la comunidad de feligreses que inunda la iglesia se gira en bloque hacia ti para darte la bienvenida, preguntarte tu procedencia y dedicarte una canción. Y es ese el momento en el que, con un nudo en la garganta y lágrimas en los ojos, piensas: una semana más aquí y me convierto al "gospelismo". Imposible resistirse.

"Dasbidania", Moscú

Muy pronto, mis aventuras y desventuras en Moscú. Con episodios como:

"Moscú, una odisea en el aeropuerto"



"Sonrisas y lágrimas (de emoción) en el Kremlin"



"Lost in translation en el metro" 



o "-14 grados: sensación térmica de (no) vivir"




Continuará...

Me siento seguro

He estado repasando las reacciones de amigos y conocidos ante mi inminente viaje a la megaciudad más septentrional del planeta. Y yo me pregunto: ¿por qué todo el mundo me dice que tenga cuidado en Moscú? ¿Alguien me lo quiere explicar?

Inquieta grado 6 en la escala de Richter, decido interrogar a mi amigo Google sobre la seguridad en Rusia, para lo cual ingreso las palabras que son clave para mí: ¿es seguro practicar turismo en Moscú?




Aparecen los resultados, los escaneo visualmente y me detengo en una primera noticia:  (...) respecto al ranking de seguridad ciudadana, el estudio de Mercer señala que la ciudad más insegura de Europa es Moscú, que ocupa la posición 196. 


¡Ay madre! ¡Empezamos bien! Menos  mal que estoy sentada.

En este punto dejo de lado la letra pequeña de las diversas referencias poco alentadoras que encuentro. Lo resumiré diciendo que retumban en mi mente ecos y recomendaciones para todos los gustos y colores. Me dicen que me prepare para que me pare la policia en más de una ocasión, que me registren el bolso y que me pidan la documentación. También me aconsejan que lleve siempre encima 100 o 200 rublos por si acaso. ¡Ah!... y que no les mire mucho (a los rusos), que no les gusta. Me advierten que proteja casi con mi vida mi pasaporte, porque si lo pierdo, voy a tener un PROBLEMA con mayúsculas.  En definitiva, el lazo que lo envuelve todo lleva serigrafiado "ladrones y estafadores", tal y como reza el titular de otra noticia. 

¿Y cómo reaccionar ante esto? Pues yo, que soy optimista por naturaleza, pienso que estas cosas, como pasa con las películas de las que recibes malas referencias, hay que vivirlas y probarlas uno mismo para poder opinar de verdad. Y punto. Porque a mí San Benitos como los del titular me suenan a cosas como que "todos los españoles somos unos vagos", es decir, a algo típico, tópico y espantosamente generalizado. Que me niego vamos. 

No dudo que si el río suena, agua lleva. Obvio. Hoy un amigo me hablaba de Moscú como la ciudad más grande, fría, impersonal y llena de borrachos y maleducados que conoce. En fin. Algo de razón debe de tener. Pero prefiero pensar que son aguas menos turbias de lo que cuentan y que habrá gente de todo, como por todo.

Y hablando de ríos. Al parecer el nombre de la ciudad procede del río que la atraviesa denominado Moscova o Moskvá, en antiguo ruso: град Москов, literalmente la ciudad del río Moskvá. El origen del nombre es desconocido, aunque existen varias teorías y una sugiere que procede de una antigua lengua finesa, en la que significa "oscuro" y "turbio". 

(No comment)

Así que, para enjuagar el sabor rancio de la boca, me quedo con estas bellas imágenes del metro de Moscú, uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad.

¡Continuará!

Tripline

Los que disfrutamos tanto de vivir los viajes como de contarlos, siempre estamos buscando herramientas nuevas para plasmar nuestras experiencias en formatos que aporten algo diferente.

En este sentido, tengo que dar las gracias a Carlos Olmo por haberme enseñado algo. Bueno, en realidad, por haberme enseñado muchas cosas (es un ejemplo de vagamundos excepcional) pero, en concreto, por ser el responsable de haberme dado el empujoncito virtual y definitivo que me ha llevado a curiosear en Tripline, aplicación que conocía pero que no había palpado. Si visitáis su blog, entenderéis el porqué.

¿Y que es Tripline?

Se trata de una herramienta online que nos permite crear divertidos mapas animados de nuestros viajes. Es tan sencillo como registrarse, empezar a juguetear y dar rienda suelta a la intuición. Uno de sus puntos fuertes es que está totalmente integrada con otras plataformas como Facebook, Instragram, etcétera. Esto da mucho juego al permitir importar directamente tus fotos desde las redes y, si además están geolocalizadas, añadir automáticamente esa información en la descripción del mapa que estás creando.

Así, por ejemplo, de mi viaje a China he probado a importar las poquitas fotos que subí a Instagram (la odisea para conectarse a redes en ese país es merecedora de un episodio aparte) y, la verdad, el proceso es muy rápido y sencillo y permite retoques y edición a posteriori. 

Se activa pulsando el icono de play:




Algunos puntos a destacar son:
  • El usuario tiene control total de la privacidad de sus mapas y puede decidir si compartirlos o no y con quién.
  • En los resultados de búsqueda de un lugar que se quiere incluir, aparece siempre un enlace a google que abre información sobre el recurso en otra ventana, lo que facilita enormemente el desarrollo de contenidos (te pone en bandeja muchos datos para que puedas redactar los textos con más facilidad).
  • Puedes elegir entre diferentes tipos de música para acompañar el recorrido virtual.
En la página de Carlos, www.vagamundos.net, hay varios ejemplos prácticos que os animo a conocer. Por mi parte, el caso práctico con el que estoy dando patadas al programa es mi viaje de 2007 a San Francisco y Hawaii, hasta ahora bastante indocumentado. ¡Y estoy disfrutando con el proceso! Pronto podré sacarlo del horno y servirlo por aquí, que de momento va cogiendo color.

En la propia página de Tripline hay muchos mapas más. ¿Qué por ejemplo queremos morir de envidia al saltar de parada en parada por la ruta que se marcó esta usuaria en Nueva Zelanda? Pues podemos, yes we can!




En definitiva, se trata de un medio rápido y vistoso de crear o compartir itinerarios. A mí me parece que es el principio de una larga alianza...

¡Continuará!

O te lo cuento o reviento (Galicia)


El otro día me probé unos pantalones renegados. Los llamo así por ser de esos que uno acaba condenando sine die al más absoluto de los olvidos.

Pues bien. Una vez enfundados, me percaté de que había algo guardado en uno de sus bolsillos ¿Qué se escondería ahí? Pues resulta que, arrugada, reposaba latente una tarjeta de visita, dormida en espera de ser rescatada. Fue verla y destapar la caja de los buenos recuerdos.

- ¡Anda, Casa Lourán!

Casa Lourán fue mi refugio rural durante un par de días, allá por el 2010. Un remanso de paz del que guardo una reminiscencia muy especial, ya que quedé tan, tan satisfecha, que automáticamente pasó a formar parte de ese club de experiencias selectas que necesitas compartir con los demás y recomendar a todo el mundo.




Siguiendo con el episodio de la tarjeta, decidí divertida aprovechar la excusa para trasladarme todo lo posible hasta las sensaciones que me habían invadido años atrás. Para ello, hay un ejercicio muy interesante que recomiendo y que consiste en ir al buzón del correo electrónico y bucear en los emails que en su día se enviaron a amigos y familiares explicando las sensaciones post viaje. Es una de las mejores y más divertidas maneras de revivir, a través de las palabras compartidas, la síntesis de lo experimentado. Vamos, que es infalible. En mi caso, siempre topo con alguna definición sucinta de cada una de mis escapadas. 

En el caso de Galicia, viaje que enmarcó la visita a Casa Lourán, recuerdo haber escrito a mi primo lo siguiente:

"Hoy he vuelto de mi viaje a Galicia. La boda ha sido espectacular. Además, ha sido una gozada alejarme de todo. Hemos disfrutado de la parte rural y de la urbana, hemos montado en bici, comido pulpo, bebido Moet Chandon, dormido solos en una casa rural en medio de la nada (...) ¡un 10!" 

Pues sí, esas palabras me parecen un buen resumen. Y esa casa, en medio de la nada, no es otra que Casa Lourán, sinónimo de un montón de detalles. Recuerdos de aquella habitación de madera y sus sábanas extremadamente suaves. De la chimenea y de lo impresionante que fue tener una casona enorme para nosotros solos. Pero, sobre todas las cosas, el recuerdo de esos desayunos compartidos con Ana (la dueña) en la cocina de la casa, deleitándonos con productos caseros salidos de sus manos. Una auténtica experiencia local.

ELECCIÓN DEL ALOJAMIENTO



Ahí mi querida amiga V jugó un papel fundamental.

Me había hablado de la página Secretplaces, portal en el que había reservado donde dormir por esos lares. Se había alojado en una tal Casa de Castelo de Andrade que le había encantado y que calificaba de "maravilla". También se había hospedado en la Casa Grande Fontao pero ahí los precios se habían disparado desde entonces.

Siguiendo su ejemplo y mientras intentaba reservar alguna de sus recomendaciones, tropecé con un hotelito rural que tenía muy buena pinta: 

Pues...¡bendita la hora! No podríamos haber elegido mejor.

¿QUÉ HACEMOS LOS DOS DÍAS PREVIOS A LA BODA EN CORUÑA?

Garantizados ya techo y cama, lo siguiente fue decidir cómo íbamos a aprovechar las dos jornadas (jueves y viernes) que pensábamos destinar a hacer ruta. Opté por dirigirme a una amiga del alma que es gallega con unas preguntas muy concretas:

1- Rutas en coche.
2- Pueblos bonitos.

Y ella me recomendó lo siguiente (consejos que guardo como oro en paño):

Aunque habrá mil opciones, se me habían ocurrido dos sitios, que te había comentado, por donde podíais ir.
Hacer ruta por a Costa da Morte, o ruta por as Fraguas do Eume.


(...) Por la Costa de la Muerte podías empezar por Malpica, que esta cerca de Coruña (a unos 30 min) e ir bajando por la costa hasta LaxeCamelleCamariñas (famoso por los encajes) y Finisterre. Ahí es donde acaba el camino de Santiago. Donde iban los peregrinos a quemar las botas mirando al mar. La costa está llena de pueblecitos, faros, playas, montañas...la carretera no es muy buena pero las distancias no son muy largas. Para volver a Coruña podéis bajar hasta la ría de Muros y Noya (que es de mis preferidas) y volver por autopista desde Santiago (Stgo-Coruña es menos de una hora). Hay una web (http://www.costadelamuerte.com/) que está bastante bien con mapas y alojaminetos. Para esto yo iría con calma y según fuese el día buscaría sitios para dormir. No creo que haya muchísima oferta hotelera pq son pueblos muy pequeños, pero como hay muchos, siempre encontraréis algun sitio majo para quedaros. Si va bien el día, podéis hacer noche en Muros (que es bastante grande) ver la ría al día siguiente y volver a Coruña por Stgo.


Otra opción son las Fragas do Eume. El río Eume está en al norte de Coruña (a costa da morte esta al sur) y tb muy cerca. Es una zona muy húmeda (ir preparados con botas) pero con mucho encanto. Está llena de rutas de senderismo, monasterios, pueblecitos...es muy tranquilo y la gente dice que es mágico.  Esta web tb os dice por donde empezar (http://www.eumeturismo.org/). Este link tb me gustó ( www.verdenorte.com/mapas/gal/fragas_eume.jpg).


Vayáis donde vayáis vais a disfrutar mucho. Son sitios preciosos, muy tranquilos y cerca de Coruña para poder verlos bien en dos días.

¿QUÉ HICIMOS FINALMENTE?

Casa Lourán está estratégicamente ubicada en el municipio de Monfero.

Monfero, a su vez, pertenece a la comarca de O Eume (enlace  súper completo). La  comarca me pareció una auténtica pasada, principalmente porque lo combina todo: mar y montaña, pueblos de pescadores, cultura y vida rural. 

A continuación podemos ver donde está Eume respecto a Galicia:



En una primera fase del viaje, aprovechamos elementos clave del entorno de la casa para:
Otra de las visitas que recuerdo con cariño fue la de Lugo, experiencia que compartí en el portal de viajes minube.es bajo el título "fascinada por sus tejados". 



¿QUÉ MÁS PUEDO DECIR DE CASA LOURÁN?

Esta fue mi valoración en el portal de Toprural:



¿MORALEJA?

En definitiva, hace mucho que declaré abiertamente que soy una enamorada del norte de España, tierra del buen comer, del buen beber y de la buena naturaleza. Por eso, aunque vivo en el paraíso, disfruto recordando lugares como Casa Lourán, auténticas joyitas de la corona que una necesita imperiosamente poner en valor como se merecen.

¡Misión cumplida!


China 2012 o cómo cumplir un sueño

En nuestro día dos de viaje en China, un sueño se cumplió. Marchando el relato de esa jornada intensa.


Diciembre 2012
Día 2 de viaje

Dicen que quien no ha subido a la Muralla China no es un hombre de verdad. O eso decía Mao Zedong.

Pues bien, ha llegado el día de ser una mujer de verdad.

Amanecemos a las 8h y tras el desayuno y los preparativos varios, emprendemos ruta a eso de las 11h. El plan para hoy es emocionante: ¡conocer en primera persona la Gran Muralla!

Luce un Sol brillante y precioso, lo cual en China (y en diciembre) es sinónimo de un frío del demonio. Con 4 grados bajo cero, toca ir bien abrigado. A pesar de las bajas temperaturas somos unos afortunados, ya que tanta visibilidad no es habitual. Sólo estando allí uno es consciente del terrible fenómeno del "smog".

El paisaje en coche transcurre durante 90 kilómetros, entre campos y campos de arboles pelados. Una desventaja de ir en invierno.

La zona más turística de la Gran Muralla es Badaling. No es lo que buscamos, por lo que dirigimos nuestros pasos al tramo de Mutianyu, también restaurado pero menos abarrotado. Llegamos y accedemos a pie hasta la taquilla, entre puestos de souvenirs y grupos de gente jugando a cartas.  



La subida en funicular dura unos 4 minutos, breves pero intensos. La emoción de ver por primera vez la muralla de cerca y a vista de pájaro es única. Me encanta lo que veo, sobretodo con ese Sol y esa luz, ¡mi cámara echa humo! Hay que saborear esos instantes porque son irrepetibles.

Otro momento mágico es la salida del funicular. Conviene echarse fotos ahí porque la vista panorámica es fantástica. 

Pronto, el camino se bifurca a derecha e izquierda. Decidimos andar primero hacia la izquierda para alargar un poco la visita y resulta ser una buena elección, ya que ese tramo nos proporciona las mejores vistas y perspectivas irrepetibles. Hay que aprovechar para tomar fotos porque cuando se inicia el camino de regreso, en mi opinión las vistas ya no son tan buenas. 



Paramos una y mil veces por el camino, tomamos multitud de fotos, grabamos vídeos (son un gran recuerdo)…en definitiva, nos relajamos. Es lo mejor, si no, las subidas y bajadas fatigan mucho. ¡Estamos como locos y disfrutamos como enanos! 

Nos han dicho que lo mejor de hacer la visita del tramo de Mutianyu son sus torres de vigilancia. Pues bien, lo corroboro. Desde la torre 14, donde nos ha dejado el funicular, son varias las que atravesamos y cada una es única.

Andamos durante un buen rato, después damos la vuelta y exploramos el camino de la derecha, aun desconocido. Andamos y andamos hasta la torre 8 (se puede seguir hasta la 0) y después de dos horas de visita salimos de la muralla e iniciamos el descenso a pie hasta el parking de la entrada norte. Existen otras dos maneras de regresar a la base: en funicular (ida y vuelta son 50 yen) o en un divertido descenso en tobogán. 



La bajada son escaleras, es bastante rápida y el paisaje no tiene nada destacable. Paramos en una zona de pícnic a dar buena cuenta de nuestro sandwich de mantequilla de cacahuete con mermelada, ¡nos sabe a gloria!

Mi conclusión tras la experiencia, satisfactoria a rabiar, es que si amanece un día soleado en Pekín, ese es el que hay que aprovechar sin dudarlo para hacer la visita a la Muralla. Subir en funicular y bajar a pie me parece una buena combinación, sobretodo si el tiempo acompaña. ¡Ah! Y es imprescindible llevar provisiones.

Seguimos con la ruta. A 5 minutos en coche está la Schoolhouse, una antigua escuela convertida en hotel con un ambiente muy agradable y donde nuestra anfitriona nos ha recomendado que paremos para almorzar. Efectivamente, la comida de su cantina es muy buena aunque hay que ir alerta porque son precios europeos (en total abonamos 240 yen) Mi tofu picante con arroz y espinacas (70 yen= 10 euros aprox.) está muy rico y la hamburguesa, también. Las raciones son muy abundantes, el servicio es amable y hay wifi gratis (un lujo). 




Son las 16h cuando emprendemos el camino de vuelta a la ciudad. Lo normal es tardar una hora en regresar al centro pero hoy el tráfico es terrible. Antes de retirarnos queremos visitar el 798 ART DISTRICT, un hito para los amantes del arte. Ubicado en una antigua zona industrial, lo fundaron los alemanes del este aprovechando una enorme fábrica de electrónica abandonada y hoy es un hervidero de tiendas de diseño y vanguardia, cafés con encanto y galerías.

Llegamos justo cuando empieza a anochecer y hace un frío terrible que se intensifica cuando se va el Sol. La única solución es irse refugiando de galería en galería mientras pensamos: ¡este sitio mola! Que pena no haber llegado más temprano. 

Entramos primero en la 798 Photo Gallery, que la Lonely Planet califica de excelente. ¡Estoy de acuerdo! Alucino con su original exposición de fotos.



Es de noche y hace mucho frío. Las numerosas esculturas que salpican las calles apenas se intuyen, ¡la iluminación exterior es pésima! Cansados y congelados, nos vamos a eso de las 18.30h. Está claro que es un sitio al que hay que llegar más temprano y aprovechar si se puede para comer o cenar en alguno de sus locales tan interesantes.



El tráfico a la vuelta es horroroso. El coche da varias vueltas para escapar de los atascos y no llegamos a casa hasta las 19h. Hoy cenamos ahí. Estamos agotados pero satisfechos por la suerte tan inmensa que hemos tenido con el día. Es una de esas jornadas en las que soy consciente de los pros y contras de viajar en diciembre a China y de cuan arriesgado es. Nos podría haber nevado pero no ha sido así y hay que dar gracias por ello. A cambio, hemos conseguido disfrutar de la Gran Muralla China casi en exclusiva para nosotros, también gracias a que hemos elegido un día entre semana, que dicen que siempre es mejor porque hay menos gente. 

¡Es el fin de un gran día!

Continuará...

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Bruselas 2012. Mis 72 horas en actividades varias

Como conté en su día, en 2012 me escapé un fin de semana largo a Bélgica. Mi base de operaciones fue Bruselas pero también tuvimos ocasión de realizar una incursión en Brujas.

A continuación, quiero dejar constancia de (casi) todo lo que hice a lo largo de esas 72 horas. No digo que sean modelo para nadie, ya que hay que tener en cuenta dos peculiaridades importantes de mi viaje: a) que no era mi primera vez y b) que iba motivada por visitar a mi primo y no por el típico plan de turista. Prueba de ello es que (c) me alojé en un (divino) barrio residencial algo retirado del meollo turístico, en lugar de en un hotel céntrico. Además, los horarios fueron algo relajados. Vamos, ¡que mi rollo era otro!

Dicho esto, creo que se pueden extraer interesantes cosas que hacer de mi agenda en ese viaje, así que ahí van:


Viernes

Mañana

Nos levantamos a las ¡11.30! Tras desayunar en un Le Pain Quotidien cercano a casa, damos un paseo a pie por el bohemio barrio de Ixelles, repleto de tiendas de diseño y tendencias. 
Visitamos la joyita que es la Casa Horta, muy recomendable. Inconveniente: que no se permite tomar fotos.
Cogemos el metro desde la estación de Horta hasta la de Bourse. Al salir, topamos con el imponente edificio de la Bolsa




Visitamos la iglesia de San Nicolás y descubrimos su curiosa nave curvilínea. 
A continuación, llegamos por fin a la Grand Place. Paramos en la oficina de turismo y compramos un mapa, que nos resultará muy útil para encarar la... 

...Tarde

Paseamos tranquilamente hasta llegar a Saint-Gilles, uno de los 19 municipios de la región de Bruselas. Ahí tomamos contacto por primera vez con los cómics en paredes de edificios, tras lo cual hacemos una parada para tomar un delicioso café con tarta y reponer fuerzas. Con energía renovada, es el momento de caminar hasta Sablón. Mala suerte: nos encontramos con la iglesia cerrada (atención, su horario es hasta las 18.30h), así que nos quedamos sin disfrutar de sus increíbles vidrieras (aunque conseguimos verlas más adelante). Algo cansadas, cogemos el tranvía 92 hasta la parada Ma Campagne (cerca de casa). Esa noche tenemos cena y conviene reposar un poquito.

Noche

A las 22h tenemos una cita en Chez Leon, el paraíso de los mejillones, ¡uno de mis platos favoritos del mundo mundial! Para llegar, accedemos por las Galeries Saint-Hubert (del rey y la reina). El restaurante está a un tiro de piedra de la Grand Place. 


Yo me pido las moules poulette, muy recomendables, aunque me parece un plato algo caro (sale a 30€ por cabeza). Eso sí, te quedas más que saciado.
Al salir paseamos un poco por los alrededores. Hacemos la foto de rigor en el Manneken Pis y de ahí nos llevan a tomar una copa al Bar Fontainas. Recomendable a pesar de que el coctel, servido en una copa de lo más coqueta, es en verdad pequeño para los 6 euros que cobran. Catalogado como local de ambiente, yo me quedo fascinada mirando la decoración, que me parece genial. Está en la Rue du Marche au Chabron, 91.

Sábado 
Tarde

13.20 Salimos hacia Brujas en coche. Accedemos a través de una atractiva arteria comercial, repleta de tiendas de chocolate y encajes.
Empezamos una ruta a pie por la ciudad. Intentamos visitar el campanario Beffroi pero está cerrado (a las 16h chapa). Se encuentra situado en la Grand Place de la ciudad. De ahí entramos en la iglesia de la preciosa sangre. Es una visita rápida... y gratuita. La iglesia se encuentra ubicada en una plaza con mucho encanto, donde destaca un edificio con una fachada de pan de oro y otro con prolijas esculturas. Por cierto, en ese momento, recuerdo que por fin el Sol se dejó ver.
A continuación, ¡un poco de aventura! Nos montamos en un barco para hacer una excursión de 30 minutos por los canales. Eso no hay que perdérselo.


Al bajar, nos metemos en un bar junto al muelle y nos zampamos un chocolate bien caliente, que nos sienta fenomenal, a cambio de 3 euros.
Aprovechamos lo poco que queda de luz para pasear hasta la Catedral. Es un recorrido de postal, ¡imprescindible! Recuerdo ese momento cruzando un puente de piedra entre helechos y me siento como la protagonista de un cuento.
A las 19h regresamos a Bruselas, con llegada a las 20.15. Vemos la llamativa cúpula de la Basílica iluminada de un lila intenso. ¡Es impactante!
¿Un consejo?: cenar en alguno de los restaurantes divinos, románticos y elegantes que se pueden encontrar en Brujas.
Domingo
Mañana

10.15 salimos de casa. Toca ruta de mercados, todo a pie.
Primero visitamos el de Sant Gilles (pequeño, de fruta y verdura). Se encuentra en el distrito del mismo nombre. 
De camino a Midi, donde visitamos el siguiente mercado, entramos  en el bar Potemkin (un antiguo cine), así como en la casa del pueblo (otra cafetería muy interesante).
En la Comuna de Anderlecht se encuentra el mercado de Midi.  Es muy grande. Los vendedores son mayoritariamente marroquíes y merendamos té con m,semen, delicioso y barato (18 euros para 4 pax). Muy recomendable. En ese lugar es típico comprar porciones enooormes de queso feta, además de plantas, fruta y verdura. Me cuentan que es tradición comprar el árbol de Navidad ahí.
Seguimos nuestra ruta a pie hacia el mercado de las pulgas (distrito Marolles). Interesante. Se pueden encontrar los mil y un cachivaches.

Tarde

Continuamos caminando por Maroilles. Paramos en el restaurante Leffe para beber lo típico: ¡cerveza! La mía, de frambuesa, es prescindible (por cara).
De distrito en distrito y tiro porque me toca. Es el turno de Sablon(barrio denominado Bobo), repleto de anticuarios y galerias de arte. Paramos en la tienda sinónimo del paraíso del chocolate (Marcolini) y en la del cómic (Comic's café). 
Hoy sí, logramos entrar en la basílica nuestra señora de Sablon. Es gratis...y también muy recomendable. Las vidrieras del interior son simplemente increíbles. En los 15 minutos que pasamos dentro, ¡me vuelvo loca haciendo fotos! 



Al salir, andamos unos metros hasta el mirador de la plaza Poelaert, desde donde tomamos el tranvía 92 hasta casa: la parada Ma campagne (barrio Ixelles).

Et c'est fini!