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¿Has viajado sola alguna vez?

Esa fue la pregunta que mi colega C me planteó el otro día. "Sí", le contesté. "Precisamente vengo de un par de experiencias al respecto, siendo la más intensa mis nueve días sola en Nueva York".

Tan conforme se quedó.


Mi conclusión tras viajar sola es que, al final, poco viajas realmente sola si no quieres, al menos en destinos de aventura y con ambiente mochilero, como puede ser el caso de Chile. Basta con tener un carácter mínimamente sociable para acabar encontrando sucesivos compañeros de ruta, que entrarán y saldrán de tu vida dejando siempre algo de ellos en el camino. "Pequeños milagros viajeros", como diría aquel.

Viajar con alguien (por supuesto, si te llevas bien y funciona) es maravilloso pero también, no nos engañemos, es el modelo de zona de confort viajero, pues acabas acomodándote. Conoces mucha más gente cuando te mueves solo y, desde luego, tu nivel de receptividad sube como la espuma. En Puerto Varas conocí brevemente a Andy, de Australia. El chico llevaba siete meses viajando solo de pais en pais y le había pillado tanto el gusto al tema, me explicaba, que se había convertido en su modalidad preferida de viaje. ¿Por qué? Sus palabras me parecieron tremendamente acertadas. Me comentó algo así como que, cuando viajas acompañado, la atención se desvía de ti mismo y de lo que ves, para concentrarse más en la dinámica que creas con esa otra persona que se mueve contigo mientras que, al viajar solo, tu centro vuelve a ti, tienes más control y lo vives todo más intensamente. 

No puedo estar más de acuerdo con su reflexión.

Chile es un destino excelente para una mujer que viaje en solitario. En aquel país (que me tiene enamorada) mi experiencia es que siempre, siempre, siempre hay alguien en el camino dispuesto a darte conversación, a contarte una historia, a regalarte su fugaz compañía y, en definitiva, a ayudarte a que te relajes y te sientas cómoda. 


Bhután también me pareció otro país ideal para una mujer que quiera viajar sola. Lo que a priori podría ser una desventaja -la imposición que hace su gobierno al turista, que no puede moverse por su cuenta por el Reino de la Felicidad, viéndose obligado a contratar siempre a través de una agencia local- se torna ventaja para la mujer que quiera viajar en solitario, pues siempre estará acompañada de un guía en el que es un destino seguro, amable y respetuoso. 

Estoy feliz de haber cumplido un sueño: el de haber viajado con Marita y sin nadie más. Eso sí, mentiría si dijera que ahora, de repente, prefiero viajar sola que con alguien. No, no es así. Una buena compañía (para eso siempre he tenido mucha suerte) aporta mucho y la fuerza del grupo es innegable. Compartir es ser feliz. Pero sí, me complace haber constatado que compartir conmigo misma también me pone contenta, que me basta y que no me sobra. Por tanto, superar la prueba de viajar sola es sentirse más fuerte, más capaz y, sobre todo, más libre. Ya nada te frena y eso es excelente.

Viaje de 4 días a Cantabria

Estos días estoy tan volcada en otros temas, que tengo abandonada otra joyita viajera: Cantabria.

A través de un juego de preguntas y respuestas, como si tomáramos un café o charláramos por teléfono, vamos a deshilvanar la madeja de las grandes cuestiones existenciales de toda escapada que se precie: dónde, cuándo, cuánto tiempo, por qué, etc.

¿Cuántos días le dedico?

Recomiendo a cualquiera un salto de cuatro noches/cinco días a esa maravillosa comunidad autónoma. Menos sería poco, más nunca estaría de más pero lo mismo sería suficiente. 

¿Cuándo es buena época?

El puente de mayo nos funcionó bien. En los cuatro días, la evolución del tiempo fue de mal a bien, de lluvia a Sol, de gris a azul.
 ¿Cómo llego hasta allí?

Si quieres volar directo desde Palma de Mallorca, la opción más económica es Ryanair. 

¿Qué excursiones hago?

Si algo me ha llamado agradablemente la atención es lo fácil que resulta organizar rutas para hacer excursiones de una jornada que te permitan, al final del viaje, haber recopilado una visión global de sus increíbles paisajes y rincones, llenos de contrastes.

¿Qué guía utilizo?

Esta vez, nuestro apoyo escrito fue la "Guía Total Cantabria", de Anaya Touring. Bastante recomendable. 

Lo mejor, es la claridad en la descripción de rutas por Cantabria, con contenido suficiente como para no necesitar consultar ninguna otra fuente escrita.

Lo peor, el mapa de carreteras (me costaba mucho descifrarlo), ¡demasiada información!

¿Qué ruta hiciste?

Nuestra ruta, a grandes rasgos, fue:

Día 1_La costa oriental (media jornada)
Ruta por playas y villas marineras.

Del aeropuerto de Santander, realizamos paradas junto a la costa en poblaciones como Ajo, Isla (donde comimos), Santoña o Castro Urdiales. 



Cena en el súper recomendable restaurante Deluz.
Noche en Santander en Le Petit Boutique Hotel. Muy recomendable para parejas o personas que viajan solas. No recomendable para familias.

Día 2_Entre el Pas y el Miera
Tierra de pastores y de leyendas.
Recorrido por los famosos valles del Pas (interior).

Inicio de la ruta en Santander.
Coche, pasando por Pámanes, Liérganes (uno de mis favoritos del día), Rubalcaba (sin parar), San Roque de Riomiera (donde comemos), San Pedro de Romeral (decepción), Vega de Pas (otra decepción), Selaya y rumbo hacia Saro. 
Noche en Saro. 

Día 3_ Visita al Valle del Liébana, comarca histórica de Cantabria. Enclavada en los picos de Europa.
Del mar al cielo.



De Saro a Potes, pasando por el desvío a la iglesia mozárabe de Santa María de Lebeña y con parada en el centro de visitantes de Sotama (Picos de Europa).
Visita y comida en Potes.
De Potes a Fuente Dé (a 24km), con la estación de teleférico para subir al macizo central del Parque Nacional de los Picos de Europa.
Noche en Saro.

Día 4_ Comarca Saja Nansa.
Ruta por Cabuérniga y Polaciones. 
Por la cuenca del río Nansa y del río Besaya. 

Sin duda, una jornada imprescindible. Un tiempo atrás había caído en mis manos el folleto "SajaNansa Mapa de Recursos Turísticos", y desde entonces me moría de ganas de visitar la zona. Y no me decepcionó.

Visita al valle del Nansa.


Visita al valle del Saja (incluye valle de Cabuérniga)

Destacan pueblos como: Carmona, Tudanca, Bárcena Mayor.
Noche en Saro.

Día 5_ Ruta por la costa occidental (media jornada).
Marismas y arenales.

Salimos de Saro. 
Carretera hasta San Vicente de la Barquera. Paseo a pie y desayuno en el puerto. Muy recomendable.
Carretera hasta Comillas, atravesando el Parque Natural de Oyambra (maravillosas playas). Impresionante. Nos quedamos con ganas de alojarnos en la zona en una próxima ocasión.
Visita al pueblo de Comillas, con su impresionante patrimonio  monumental modernista. Imprescindible. Una gran sorpresa.
Visita al interior de El Capricho (edificio modernista obra de Gaudí). Imprescindible.
Carretera hasta Santander. Aeropuerto de Santander.
Fin del viaje.

¿Cómo me muevo? 

Una opción perfecta es alquilar un coche. Elegimos Europcar a través de una página de reservas. Decepción al ver que surgen muchos cargos imprevistos en el mostrador de recogida.

¿Dónde duermo?

Noche 1_ Santander.
LE PETIT BOUTIQUE HOTEL
www.lepetithotelsantander.com

Avda. de los Castros n 10
39005 Santander
942 075 768
info@lepetithotelsantander.com

Suite París. 77 euros la noche, desayuno incluído.

Una monada de hotel. Pequeño y céntrico. Decorado con mucho gusto. Fácil aparcamiento en la calle y sin coste.

Resto de noches_ Saro (pueblo del interior, localizado en los valles pasiegos). Pequeño y tranquilo. Apartamento rural. Reservas en airbnb.es. Enlace aquí.
Vivienda de dos plantas, con una habitación doble y baño en la planta baja y cocina con sala de estar en la planta superior.
Perfecto para parejas, amigos. 
No recomendable para familias con niños, especialmente pequeños.
50 euros/noche.
Excelente atención de los dueños. Totalmente equipado.
Muy recomendable.

El festival de cine de Tribeca (Tribeca Film Festival) y un día nublado en Nueva York

Miércoles, día 8 de viaje a Nueva York

Amanece un atípico día gris. Había olvidado cómo eran, en esto que parece una eterna primavera en Manhattan.

Tenía pendiente entrar en Dean and Deluca, así que el desayuno es la excusa perfecta. Café y bollo para llevar, que acabo zampándome dentro del local, de pie, en un rincón y mirando a través de uno de sus ventanales. Muy rico, por cierto. 

Mi plan era llegar a las 12.25h al New Museum para unirme a la visita guiada gratuita de los miércoles. Por los pelos pero llego tarde. No pasa nada, así puedo explorar a mi aire las obras de la "Triennial 2015" y sus artistas internacionales emergentes. Disfruto  cada segundo como una enana.


Muy contenta de haber visitado por fin este museo, de haber conocido un centro de arte nuevo en Manhattan.

Salgo. Miro mi reloj. Tengo el margen justo para comer y acercarme andando hasta el sur de la ciudad para asistir al Tribeca Film Festival. Improviso el almuerzo en un pequeño restaurante que sirve curry japonés, el Goemon. La camarera que me atiende es encantadora. Una muy buena elección. 


He apurado tanto el tiempo, primero en el museo y luego para comer, que me veo obligada a subirme a un taxi si quiero llegar a tiempo a la película. Me lo pienso antes de hacerlo, ¡me da como palo! ¿Seré tonta?

15.15h. Hora de asistir al Tribeca Film Festival. Tengo mi entrada para el estreno de la película "Dirty Weekend", en una sala en la que no cabe ni un alfiler. No está mal la cinta, excelentes diálogos y una muy buena interpretación de Mathew Broderick y la otra prota, una tipa muy guapa y británica, a juzgar por su acento. Al final salen el director y dos de los actores, hay turno de preguntas del público... Esto es Nueva York.

Salgo del cine y sigue lloviendo. Descartado queda pues pasearme por los alrededores, es decir, explorar Battery Park.

Sí, estoy sola en Nueva York. Esa era la idea del viaje, esa era mi ilusión, tener Manhattan toda para mí.

INFORMACIÓN ÚTIL

Dean and Deluca .560 Broadway.
Tienda gourmet que sale en "Sexo en Nueva York", la serie.
En pleno barrio del Soho.

NEW MUSEUM
Museo de arte contemporáneo situado en el Lower East Side
235 Bowery.

RESTAURANTE GOEMON
29 Kenmare St
Metros cercanos: Bowery (líneas J y M) y Grand (líneas B y D).