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Moscú_lugares que vale la pena visitar (Basílica de San Basilio)



Pues sí me preguntas qué se siente frente a ella en esos instantes eternos en los que admiras sus coloridas cúpulas, ya te lo puedo contar.

Se siente que los sueños se cumplen. Que cuando viajas, siempre descubres belleza. Que los lugares no son tan distintos de las personas y que, al igual que ellas, todos poseen rasgos especiales que los hacen únicos.

En el caso de Moscú, uno de esos rasgos destacados es la Basílica de San Basilio, en plena Plaza Roja. Atributos que si, además, vistes un poco (el día nos regaló un fondo de maquillaje de un azul celeste sublime), acaban por cautivarte. La luz de la mañana...

Son momentos en los que eres feliz, sin más.

P.D.: y eso que lo bueno, la experiencia que erizaría el vello, estaba aun por llegar.




Continuará...

FICHA TÉCNICA

Basílica de San Basilio
Uno de los templos más bonitos y conocidos de Moscú 
Situada en la Plaza Roja, junto al muro del Kremlin
En la lista de la UNESCO
Su historia se remonta a los tiempos en los que Iván el Terrible era el jefe supremo en Rusia
Construida en el siglo XVI

Plaza Roja, 2
Estaciones de metro más cercanas: Okhotnyi Ryad, Teatralnaya, Ploshchad Revolyutsii
Horario: abierta todos los días excepto el martes de 11 de la mañana a 6 de la tarde




Moscú, una odisea en el aeropuerto

"Si algo puede salir mal, saldrá mal"

El Sr. Murphy debió de inspirarse en capítulos como mi regreso de Moscú para enunciar su famosa ley. Porque, como el infame ingeniero americano afirmó, "si hay varias maneras de hacer una tarea y uno de estos caminos conduce al desastre, entonces alguien utilizará ese camino". Conmigo, el domingo de marras, los utilizaron todos.

Desastre 1_ ¿por qué no veo mi vuelo en la pantalla?

Que el tránsfer te tenga que recoger a las 5 de la mañana, ya es de por si un trauma. En Moscú es práctica habitual que los programen con cuatro horas de antelación al vuelo. Me parece un salvajada, porque a esas horas intempestivas un rato más de sueño vale su peso en oro pero dicen que los accidentes y atascos son habituales por esos lares y que, para curarse en salud, esas son las normas. 

La recogida en el hotel fue impecable. Tal y como vaticinaba para mis adentros, llegamos en menos de una hora al aeropuerto. Medio soñolienta, me dirigí a las pantallas para buscar mi vuelo. Extrañada, vi que no aparecía y lo achaqué a que estaría en la terminal incorrecta o en la de vuelos domésticos.

Me acerqué al mostrador de información donde, como no, la chica que atendía no contaba con el inglés entre sus virtudes. Cogió mi hoja de reserva y empezó a teclear. Tras unos eternos segundos, levantó su mirada y me espetó:

- Su avión no sale desde este aeropuerto.

(Silencio)

- ¿Perdón? Dije yo, con la esperanza de no estarle entendiendo bien.

- Que su avión sale de Sheremetiévo y este aeropuerto es Domodédovo.

(Silencio y pánico)

Miré mi reloj. Eran las 7 de la mañana. Mi vuelo salía a las 9.10 de la mañana.

(Nudo en el estómago)

La chica me plantó una hojita en inglés con instrucciones de cómo llegar de un aeropuerto a otro. Un completo galimatías de buses y trenes.

- ¡Señorita! ¿Cuánto se tarda en llegar de aquí a Sheremetiévo?

Ella me miró con cara de póquer porque no estaba entendiendo ni una palabra de lo que le estaba preguntando. Repetí apurada y con gestos, a lo que reaccionó farfullando con su compañera algo en ruso y plantándome el segundo papelito de la mañana ante mis narices: "1 hour 30 minutes". Me quedé fría porque, haciendo un cálculo rápido, mi vuelo despegaría sin mí. 

A continuación hice llamadas desesperadas a la empresa del tránsfer. La chica, tras repetidos momentos en espera, me afirmó que la culpa era de la agencia de viajes, que le habían pasado mal los datos. Que me pillara un taxi y reclamara. 2.500 rublos (62 euros), ¡ahí es nada! Así lo hice, intentando mantener la calma y sin perder ni un segundo.

El taxista, quién por supuesto no hablaba inglés, me hizo un gesto antes de salir para que me tapara bien, que hacía frío. Eso me dio buen rollo. Pasó un buen rato rascando el hielo de la luna delantera mientras yo me revolvía en el asiento como si tuviera un resorte. En cuanto arrancamos, le expliqué con gestos que mi avión salía a las 9 de la mañana. Él, con su cara bonachona, observó el reloj y puso un gesto poco halagüeño. "Lo sé"- pensé. 



Ese señor fue mi ángel de la guarda. Pisó el acelerador por las carreteras heladas, derrapó y adelantó a diestro y siniestro. Se jugó el tipo por mí y aun me emociono cuando lo recuerdo. Cuando poco a poco la luz iba ganando a la oscuridad e intentaba mantener la mente en blanco mientras a mi alrededor solo veía nieve, deposité toda mi confianza en ese personaje anónimo que nunca más volvería a ver y con el que no me podía ni comunicar. Y él, a cambio, puso todo su empeño en que no perdiera ese vuelo. No tenía por qué hacerlo pero lo hizo y fue la cara bonita de una mañana de disgustos. 

A las 8.10, una hora antes de mi vuelo y en un tiempo récord, mi héroe taxista me dejaba en el aeropuerto correcto. Al bajar, me miró con una cara reluciente de satisfacción y yo le abracé, repitiendo "gracias gracias" en ruso. Le hubiera plantado un beso en los morros. En esos momentos de nervios y preocupación, que alguien te ayude te llega al alma. Se crea una comunión especial entre las personas.

Desastre 2_ "Run!"

La chica de facturación me dijo: "¡corre!". Entonces miré mis tarjetas y vi que solo me había dado el Moscú-Barcelona pero no el Barcelona-Palma. Ante mi réplica, alzó los hombros en señal de que eso era lo que había.

"Eso" supondría que en Barcelona, al tener que salir para facturar, casi perdiera mi vuelo...

Desastre 3_ "No lo cubrimos, lo sentimos"

Estaba en Palma. Increíble pero cierto. Habiéndome levantado a las 4 de la mañana y después de 12 horas de trajín, contra todo pronóstico había arribado sana y salva. Pero no así mi maleta, que había aterrizado con una fractura grave: el asa extensible rota.

"Si hay más de una forma de hacer un trabajo y una de ellas culminará en desastre, alguien lo hará de esa manera" (Ley de Murphy)

Y para redondear mi día de penurias, resulta que en Air Europa ya no se hacían cargo de ese tipo de desperfectos. 

¿Qué más me podía pasar?

Cogí mi copia de la hoja de reclamación y me retiré a mi casa antes de que me cayera un meteorito en la cabeza. 

"Dasbidania", Moscú

Muy pronto, mis aventuras y desventuras en Moscú. Con episodios como:

"Moscú, una odisea en el aeropuerto"



"Sonrisas y lágrimas (de emoción) en el Kremlin"



"Lost in translation en el metro" 



o "-14 grados: sensación térmica de (no) vivir"




Continuará...

Me siento seguro

He estado repasando las reacciones de amigos y conocidos ante mi inminente viaje a la megaciudad más septentrional del planeta. Y yo me pregunto: ¿por qué todo el mundo me dice que tenga cuidado en Moscú? ¿Alguien me lo quiere explicar?

Inquieta grado 6 en la escala de Richter, decido interrogar a mi amigo Google sobre la seguridad en Rusia, para lo cual ingreso las palabras que son clave para mí: ¿es seguro practicar turismo en Moscú?




Aparecen los resultados, los escaneo visualmente y me detengo en una primera noticia:  (...) respecto al ranking de seguridad ciudadana, el estudio de Mercer señala que la ciudad más insegura de Europa es Moscú, que ocupa la posición 196. 


¡Ay madre! ¡Empezamos bien! Menos  mal que estoy sentada.

En este punto dejo de lado la letra pequeña de las diversas referencias poco alentadoras que encuentro. Lo resumiré diciendo que retumban en mi mente ecos y recomendaciones para todos los gustos y colores. Me dicen que me prepare para que me pare la policia en más de una ocasión, que me registren el bolso y que me pidan la documentación. También me aconsejan que lleve siempre encima 100 o 200 rublos por si acaso. ¡Ah!... y que no les mire mucho (a los rusos), que no les gusta. Me advierten que proteja casi con mi vida mi pasaporte, porque si lo pierdo, voy a tener un PROBLEMA con mayúsculas.  En definitiva, el lazo que lo envuelve todo lleva serigrafiado "ladrones y estafadores", tal y como reza el titular de otra noticia. 

¿Y cómo reaccionar ante esto? Pues yo, que soy optimista por naturaleza, pienso que estas cosas, como pasa con las películas de las que recibes malas referencias, hay que vivirlas y probarlas uno mismo para poder opinar de verdad. Y punto. Porque a mí San Benitos como los del titular me suenan a cosas como que "todos los españoles somos unos vagos", es decir, a algo típico, tópico y espantosamente generalizado. Que me niego vamos. 

No dudo que si el río suena, agua lleva. Obvio. Hoy un amigo me hablaba de Moscú como la ciudad más grande, fría, impersonal y llena de borrachos y maleducados que conoce. En fin. Algo de razón debe de tener. Pero prefiero pensar que son aguas menos turbias de lo que cuentan y que habrá gente de todo, como por todo.

Y hablando de ríos. Al parecer el nombre de la ciudad procede del río que la atraviesa denominado Moscova o Moskvá, en antiguo ruso: град Москов, literalmente la ciudad del río Moskvá. El origen del nombre es desconocido, aunque existen varias teorías y una sugiere que procede de una antigua lengua finesa, en la que significa "oscuro" y "turbio". 

(No comment)

Así que, para enjuagar el sabor rancio de la boca, me quedo con estas bellas imágenes del metro de Moscú, uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad.

¡Continuará!

¿Cómo me muevo por Moscú? Un buen truco es...

Para aquel que quiera hacer una excursión panorámica casi gratuita por la ciudad, puede coger el troley #2 desde la Сolina de la Inclinación y viajar hasta la estación de metro “Kitay Gorod”, conociendo casi todos los lugares más vistosos de la ciudad. Este viaje en transporte público también le costará 25 ó 28 rublos (precios 2011). 

Cortesía Trolleway@FlickR

Me encanta. Me encantan estos "truquitos" alternativos. Me hacen sentir canalla. Como en Berlín, por ejemplo. Siempre debería haber un bus no turístico, ¿verdad? Aquel en el que montarse, dejarse llevar y descubrir los atractivos de la ciudad en transporte público, mientras los locales alrededor se mueven a otro ritmo y divagan entre sus pensamientos y rutinas del día a día.

¿Qué ver en Moscú? Coloridas cúpulas.

¡Yo es que veo esto y me emociono!

No sé cuan impactante resultará en vivo y en directo pero así, en la pantalla, es flipante de narices.

Así quedó inmortalizada la Catedral de San Basilio, que forma parte de cualquier ruta panorámica por Moscú que se precie. Una de las muchas joyitas dispersas entre la nieve con las que tropezarse por el camino.

Y sí, tomo nota de que esta Catedral no debe ser confundida con el Kremlin de Moscú, que está situado al lado de ésta en la Plaza Roja, y por tanto no forma parte de él. Porque confieso que yo era una de las que no tenía los conceptos muy claros al respecto. Y es que la culpa la tiene la tele y, en concreto, los Telediarios...


http://guia-moscu.com


Alucinante, ¿no?


I see this picture and I get so excited!

I'm not sure how exciting it must be to see it live but, on the screen, it does look so cool!

This is how St. Basil's Cathedral looks immortalized. No scenic route through Moscow would be complete without a visit to this landmark. One of the many gems scattered in the snow to stumble along the way.


And yes, I note that this Cathedral should not be confused with the Moscow Kremlin, which is located next to it on the Red Square, and therefore it's not part of it. I confess that I was one of those mixing them up. Doubtless, I can blame it on television and, in particular, their news ...