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Restaurante Ciel de Paris

Hoy os quiero contar LA experiencia gastronómica de mi escapada a París y uno de mis mejores recuerdos del viaje.



Todo el mundo hoy en día habla de las experiencias como reto. Los que nos dedicamos al turismo, por ejemplo, tenemos muy claro que se trata de venderlas y conseguirlas. Que ahí reside la clave para llegar al nuevo viajero, al que de verdad interesa. Sin embargo, todo esto no deja de ser una teoría que está muy de moda.

Por eso, cuando tienes por vicio viajar (como yo) y te topas cara a cara con una de esas vivencias que te llenan y te hacen absolutamente feliz...entonces es cuando todas esas lecciones de marketing experiencial cobran sentido, cuando surge una necesidad  genuina e imperiosa de compartir y recomendar.  




Eso es lo que me pasó la noche que toqué el cielo de la capital de Francia. La noche que  mi amiga G me invitó a cenar al restaurante Ciel de Paris (Tour Maine Montparnasse 56e étage, 33 Avenue du Maine. +33 1 40 64 77 64. Metro: Montparnasse).





Antes de entrar en detalle, me arranco con una reflexión. Cuando uno prepara un viaje, muchas veces acaba tan cargado de consejos y recomendaciones que se satura. Yo misma, por poner un ejemplo, me vuelvo como loca preguntando a amigos y conocidos donde ir, qué visitar, dónde comer... ¡Especialmente donde comer o cenar! La realidad es que el tiempo es limitado y que no siempre hay ganas u oportunidad de ir a toda esa lista de nombres que, en teoría, no te puedes perder. De hecho, no nos engañemos, muchas veces las comidas te pillan en ruta y acabas improvisando o entrando en cualquier sitio que tienes a mano, probando tu propia suerte, acertando en ocasiones y errando en otras. En definitiva, acabas haciendo tu propio camino. Me he dado cuenta de que demasiadas recomendaciones pueden ser contraproducentes y que más vale llevar señalados en el mapa un par de lugares para comer, sin saturarse, teniendo bien clara la zona donde están y cómo llegar hasta ellos que veinte que no vas a poder visitar y que solo te van a generar sensación de fracaso o desasosiego por la tarea no cumplida.

Eso es lo que he puesto en práctica en París y estoy encantada con la decisión. 

Por eso, seré muy concreta con mi recomendación, advirtiendo que se trata de un local exclusivo y caro pero, ¿acaso no os permitís lujos en los viajes que os parecerían locuras en vuestra ciudad de residencia habitual? ¡Yo sí! Y es muy sano y recomendable. Pequeñas locuras de los viajes, ya sean aventuras o caprichos. Además, ¿a quién no le gustaría cenar entre las nubes y con las vistas más privilegiadas de París, frente a frente con la Torre Eiffel? ¡Es un lugar impresionante! 


El restaurante es simplemente maravilloso. Ubicado en las alturas, en la planta 56 de la Torre de Montparnasse, goza de una decoración algo futurista y con mucho estilo. Rodeado totalmente de ventanales, cuando cada hora la Torre Eiffel se ilumina con su juego especial de brillos, ¡el ojo te lo guiña a ti!


El servicio y el trato son exquisitos, ¡ninguna pega! Ahí dentro te sientes como una reina. El menú prefijado y acompañado de barra libre de champagne y vino es rico rico. Ahí os dejo con algunas fotos, porque en un caso así, creo que las imágenes se encargarán de explicar el resto.



Si vais, ya me lo contaréis. 


¡Atención al postre!




El entrante: crema de langosta. ¡Deliciosa!

¿Os he contado el súper brunch que nos metimos en el maravilloso barrio de Marais? ¡Imprescindible! Menos mal que hicimos caso al consejo de mi querida J...pero eso, será en otro momento...

1 comentario:

  1. Alucinante el sitio y la carta! Aunque los precios se pasan un poquito, pero porque no darse un lujillo!? Toda la razón con eso de que a veces no hay que hacer caso a tantas recomendaciones, se puede acabar pensando que si te dejas esto o lo otro te equivocas, y nada más lejos, para disfrutar a veces hay que dejarse llevar por lo que te apetece hacer y ya está!

    Saludos viajeros a una suertuda que se va a Israel! je je!

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