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París en 3 días: prólogo

No sé por dónde empezar a desenmarañar las maravillas de esa ciudad.

Sin duda, mi conclusión es que París es una ciudad que sabe mejor a los treinta que a los veinte. Porque cuando fui por primera vez, con diez años menos, ya os digo yo que me faltaron muchas tablas y algunas (ejem) canas para apreciar la elegancia de la capital de Francia. Entonces, siendo como era servidora residente en Londres, lo mío eran las ciudades jóvenes y canallas. París me pareció demasiado clásica, demasiado carroza y demasiado monumental. Una de esas grandes bellezas sosas que no te dicen nada.


¡Demasiado ciega estaba yo!

Será que me estoy aburguesando o que me hago mayor. Será que ahora me gusta más el vino que la cerveza. Será que París impresiona menos al bolsillo de una trabajadora que al de una estudiante... Sea lo que sea, esta vez mi diálogo con el destino turístico más popular del mundo ha sido de tú a tú, no de usted. Y me ha encantado.

Tres días intensos que me han hecho llenar la maleta de montones de experiencias, como por ejemplo esa noche de sábado en la que cené en el Cielo de París. ¿Tienes un minuto y te lo cuento?

Continuará...


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