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Relato de viaje a Gijón. Día 3

Como algunos sabréis, gracias a esta entrada en mi blog gané un concurso. Y gracias a eso, mi recompensa fue poder pasar tres días en Gijón y, ¡jo qué días! 



¿Que qué me pareció Gijón? ¡Pues aquí lo explico! Y tanto me gustó, que he decidido compartir en forma de relato de viaje lo que experimenté y por qué.

Pues bien, ya tenía ganas de poder meterle mano a este blog para rematar la faena. Los preparativos de mi reciente viaje a Noruega me lo han impedido hasta ahora, distrayendo mi mirada hacia otros horizontes. Pero ya estoy aquí y, si os apetece seguir leyendo, ¡el placer será mío!

Relato de viaje a Gijón. Día 3.


Empezamos la jornada a las 9.30h y a las 10.00h ya estamos subidos en el mini bus rumbo a Laboral Ciudad de la Cultura. Para los que quieran moverse en transporte público, me comentan que hay buses que llegan hasta allí.

¿Y qué es La Laboral? Poco disciplinada, no me he mirado el programa de ese día ni me he informado sobre ese lugar. Ahora casi que me alegro, porque lo que me voy a encontrar me pilla así más desprevenida.

¡Menudo sorpresón! El edificio es I-N-M-E-N-S-O. ¡Me explican que es tres veces el Escorial! Impresionada estoy. Me parece toda una joya, un auténtico tesoro escondido. Tanto su patio corintio, que hace las veces de entrada principal, como la gran Plaza Central en la que este desemboca me dejan boquiabierta.



Llama mi atención la tienda de la Laboral. Asomo la cabeza y me encuentro con un local de decoración cuidada y contemporánea, con mobiliario de formas redondeadas y vanguardistas. Me gustan las tiendas de los museos y espacios culturales. Suelen ser interesantes, con objetos singulares a la venta y ambiente muy refrescante para los sentidos. Esta cumple ese perfil a la perfección.

Iniciamos la visita de una hora acompañados de un guía (un muy buen guía). En este caso, considero que su figura merece mucho la pena y recomiendo optar por contratar sus servicios. 

Nos comenta, por ejemplo, que 11 arquitectos trabajaron en la construcción del complejo, inacabado y rodeado de legendarias historias.

También alaba el prestigio del centro, originalmente concebido como espacio benéfico docente y nos explica que era el equivalente a Oxford o Cambridge a nivel de formación profesional, infundiendo para ello entre los estudiantes valores como el sacrificio académico y la lucha diaria. Estos procedían de zonas rurales y el alcalde podía ser el prescriptor y recomendar alumnos.

Me parece un lugar de interés espectacular, sin duda imprescindible. Una ciudad cultural en constante transformación

Deslumbrados con el exterior del edificio, pasamos a continuación a visitar su interior. ¡Ganas tengo visto lo visto!




En la Laboral Teatro intentamos acceder al Auditorium. Están ensayando una obra de manera que, casi a oscuras, alcanzamos a intuir las 1426 butacas que lo componen. Se percibe una acústica brutal.

Además del Auditorium, uno de mis puntos preferidos es el hall del teatro. ¿Por qué? Pues por Erwin Olaf y sus fotos. Este señor (un prestigioso fotógrafo holandés) llevó a cabo el proyecto para la sala de la entrada por encargo del Teatro. En él, ha recreado a su manera cuadros antiguos, la mayoría del barroco. Los modelos fueron seleccionados en un casting en Laboral y la mayoría son actores asturianos. Las imágenes son imponentes.

Nos dirigimos al piso noble del teatro para ver la Sala de Pinturas, obra de Enrique Segura. Allí el guía nos explica la historia que empapa la estancia (inspirada en la Capilla Sixtina). ¡No tiene desperdicio!


Las cocinas (que no siempre pueden visitarse) son otro momento estelar de la visita. ¡Las encuentro fascinantes! Tienen un rollo industrial que serviría de escenario ideal para cualquier película de terror o suspense. 



Finalmente, subimos a la torre (en ascensor) para disfrutar de la visión panorámica de los alrededores. Una vez más, en esta ocasión a vista de pájaro, constato lo cuidada que está Gijón



¿Siguiente parada? El jardín botánico, al que accedemos a través de un agradable paseo atravesando una rambla de magnolias(en época de floración debe de ser una delicia).

La visita, de hora y media de duración, transcurre en un suspiro. ¡Me encanta! La guía que nos acompaña y nos muestra sus atractivos es una señora entrañable, culta y encantadora. Nos aclara que para una visita "en condiciones, se necesitarían 4 horas". Ahí lo dejo.

Me sorprende la sofisticada arquitectura de los jardines. Por ejemplo, nos muestra las pirámides que gráficamente explican la evolución de los árboles. Curiosa es también la zona de plantas de la muerte y tóxicas.

¡Por fin, le pongo cara a plantas medicinales como la equinacea o la valeriana! ¡Curioso! Por cierto, la mayoría de lo que vemos se puede comprar en la tienda del jardín, ¡todo orgánico!

Es el turno de participar en una actividad que me encanta: ¡un taller de aceites con sabores! Nosotros mismos, con nuestras manos, creamos un rico y sano souvenir que llevarnos de recuerdo. ¡Muy instructivo!

Nos vamos cargados de información y admirados con el jardín. Hacen un trabajo estupendo.

Nuestra siguiente parada es el restaurante LaSalgar, donde vamos a disfrutar de un menú "Gijón gourmet". Lo recomiendo totalmente. Pagas 45 euros por una comida o cena espectacular, con dos entrantes, dos platos seleccionados, un postre especial y buen vino. Basta que llames y reserves en los establecimientos adheridos o que compres el bono en alguna de las oficinas de información turística.¡Sale a cuenta!

Si tuviera que hablar de su comida, destacaría la sofisticación y las texturas. Hoy comeremos: 

crema de queso gamoneu
sardina ahumada con coliflor y hojas de rúcula joven
cuajada de ajoblanco, agua de tomate y sutiles ajos
salmonete con tazones gel de hierbas aromáticas con caldo de sus espinas y ali oli de sus higaditos
arroz con pitu caleya
soufle y tierra de avellanas con helado de nata y genjibre

Sorprende que la ración de arroz con pitu caleya (pollo de granja), por ejemplo, sea tan abundante. ¡Quedas bastante saciado, la verdad!

La decoración es suave y elegante, envolvente sin ser recargada. El servicio es hiper amable. Y los grandes ventanales hacen que las vistas en este día de sol que nos acompaña sean espectaculares.


Para LaSalgar del prestigioso chef Nacho Manzano solo tengo buenas palabras. Como buenas palabras tengo para Gijón, de la que me despido con pena. Han sido tres días geniales, cargados de buena gastronomía y buena gente. En Gijón, si uno se toma la molestia de informarse a priori, es imposible aburrirse.

cuajada de ajoblanco, agua de tomate y sutiles ajos

Sin duda, volvería.

Si quieres tener el relato completo, visita:

Relato de viaje a Gijón. Día 1.

Relato de viaje a Gijón. Día 2.


2 comentarios:

  1. Que chulo, me encanta tus relatos, las tardes se me hacen más cortas. Besotes.
    Grace.

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  2. ¡Muchas gracias! Todo un piropo ;-) Besotes guapa

    ResponderEliminar

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