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¿Qué tal Gijón?

Mi fin de semana en Gijón ha sido una maravilla. No se puede resumir de otra manera. Por eso es muy fácil para mí y casi una necesidad imperiosa compartir algunos de los motivos por los que la ciudad más poblada de Asturias me ha encantado.

Algunos de mis motivos son:

Para empezar, Gijón es una ciudad feliz. Así lo demuestran los resultados de una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sobre la calidad de vida, que sitúa a Gijón en el tercer puesto a nivel nacional. No está mal, ¿verdad? Que ahí se vive bien es una realidad palpable, que se respira en el aire y que empapa la ciudad. Charlando con la gente local, es imposible no darse cuenta de los orgullosos que están y de que sienten que, como en Gijón, "no se vive en ningún sitio”. Carlos Rentalo lo relata en detalle en su blog.

¿Qué más da el tiempo que haga? Yo, que soy una privilegiada porque vivo en Mallorca, el paraíso del Sol y el buen tiempo, veo como los que nos visitan casi se cabrean si el astro rey no luce en todo su esplendor todos los días de la semana. Sin embargo, cuando uno viaja al norte (al menos yo lo siento así) se mentaliza a quizá tropezar con cielos grises y algo de lluvia. A pesar de que en mi viaje a Gijón hemos tenido mucha suerte con el tiempo, la temperatura ha sido de lo más agradable e incluso en ocasiones ha brillado el Sol, tampoco he tenido la sensación de que el mal tiempo hubiera sido una barrera para turistear por sus rincones. 



Gijón sorprende. A mí, por ejemplo, me ha sorprendido y mucho, sobretodo por su faceta más cultural y creativa. Tiene joyas escondidas que uno no espera (el domingo, ya os contaré, descubrí unas cuantas), me refiero a rincones, visitas y experiencias. Mi sensación ha sido la de estar ante un destino que supera expectativas. Pues eso, ¿que a quién no le gusta que le sorprendan?

En Gijón, al menos en un fin de semana que es el tiempo que ha durado mi visita, es imposible aburrirse. En mi relato de viaje quedará patente que abundan las actividades para regresar a casa de lo más satisfecho. Además, es una ciudad muy viva. La gente está en la calle y eso es algo que me encanta.




Otra de las cosas que me han conquistado de Gijón es que se trata de una ciudad realmente abierta al Mar. Todo gira a su alrededor y es imposible no tropezar con él y contemplar sus idas y venidas.

Gijón es fabada... pero es mucho más. ¡Se come de muerte! Así que la ciudad me ha conquistado también por el estómago. Y lo mejor, que no me ha parecido nada caro. Como ya he confesado en alguna ocasión, me hago mayor y mis viajes cada vez son más gastronómicos. Sin duda, en ese aspecto le he sacado el jugo a Gijón.



Finalmente, no puedo dejar de citar a la que ha sido mi maravillosa compañía de viaje, siendo nuestro colegueo un factor fundamental para que haya disfrutado tanto. Gracias a Sele, Jesús, Víctor, Victoria, María Jesús, Ana y Lala.  Y a Ana, Belén, Noemí, Carlos y Macu, por ser nuestros anfitriones locales y desde ya, amigos.




Cierro esta primera entrada con un resumen en fotos de mi viaje. Es un pequeño adelanto con algunas de las instantáneas que a lo largo de mi aventura Gijonesa fui subiendo a Instagram, presentadas de una manera muy gráfica a través de Tripline.




Nada más. ¡Qué estoy deseando compartir mi viaje! Lo haré en forma de relato, así que cada uno coja o deje las experiencias y actividades que más le convengan. 

Empieza el relato...

2 comentarios:

  1. A la espera que continue la aventura por Gijón.

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