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Mis 72 horas en Bruselas _10 motivos

Bruselas da para tanto, que me lo sirvo en sorbos pequeños.

Siguiendo el hilo de un post anterior, son 10 los motivos por los que Bruselas y la excursión con la que puedas combinar la visita a la capital en un fin de semana largo (véase Gante, Amberes o Brujas) me parecen una escapada de lo más recomendable. Son motivos sutiles y personales, que no tienen porque ser válidos para todo el mundo. Y es que la capital y ciudad más grande de Bélgica no abandera un estilo de luces de neón que te deslumbre, es más una ciudad discreta y agradable, que se descubre si se saborea lento. Muchos la calificarían como una chica "simpática", que quizá no haga "girar cabezas" pero que esconde unos encantos que aguardan al ser que sepa apreciarlos y ponerlos en valor.

MOTIVO 1_EL ART NOUVEAU

Fachada del Museo Horta

¿Sabías que el arquitecto Victor Horta, considerado por muchos el creador del Modernismo, era belga? Porque yo no tenía ni idea. Lo descubrí de casualidad preparando mi anterior (segunda) visita, todo gracias a la página web de Turismo de Bruselas. Así supe que la ciudad está plagada de casas con este estilo, cuyo lenguaje ornamental a mí me alucina. 

Mi amiga Georgina y yo no quisimos perdernos la casa particular del artista, el Museo Horta, ubicado en el bohemio barrio de Saint Gilles. Lo visitamos un viernes al mediodía y le dedicamos una hora aproximadamente, ¡vale muchísimo la pena!. La única pega es que no dejan tomar fotos pero se pone a trabajar la retina ¡y listo!. Una maravilla de morada, sumamente elegante, por la que uno fluye deleitándose con todos y cada uno de sus detalles. 


En definitiva, si te interesan el arte y la arquitectura, en Bruselas tienes muchas joyas por descubrir: la Casa Tassel, la Casa Solvay y la Casa Van Eetvelde. Las tres, junto a la morada del artista antes citada, son patrimonio de la humanidad de la Unesco, un sello que convierte cualquier recurso en visita obligada.

FICHA TÉCNICA

MUSEO HORTA
25, rue Américaine, Saint Gilles
1060 Bruselas
Abierto todos los días, excepto los lunes, de 14 a 17.30h.
Coste de la entrada: 7 euros ( a octubre de 2012). Descuento para estudiantes.
Más info aquí (en inglés)

Mis 72 horas en Bruselas _prólogo

Bruselas, me has hecho muy feliz. Eres coqueta, culta y discreta y la verdad, me caes bien. 


Recuperada ya de la resaca de mi reciente escapada a Bruselas, me recreo recordando porque ha sido un viaje de tres días tan reconfortante y estupendo.

Si tuviera que extraer una moraleja de mis 72 horas en Bélgica desde una perspectiva algo sentimental,  diría que me reafirmo al pensar que no hay nada como viajar a un rincón del mundo donde tienes anfitriones locales. Sé que sin la calurosa bienvenida de mi primo en el aeropuerto de Charleroi y sin su rotundo abrazo de aterrizaje, sin los paseos por la ciudad con rumbo desconocido para mí pero sabiamente guiados por él, sin las cenas en su acogedora casa en el elegante (y nada turístico) barrio de Ixelles y, en definitiva, sin sus consejos y su atenta compañía (y la de su otra mitad, Michäel) la escapada no me hubiera parecido tan mágica. 

Dicho esto y siendo por tanto consciente de que juego con ventaja al haber visto Bélgica a través de los ojos de unos expertos residentes, independientemente de ello no puedo dejar de romper una firme lanza en favor de un destino que, para muchos compatriotas españoles, parece ser prescindible. ¡Craso error!. Me encanta Bruselas y, para justificarlo, he pensado recopilar los 10 motivos por los que plantarse en ella con las maletas es definitivamente un must.

(Pero antes, necesito apartar de mi relato un sombra que enturbia el envoltorio de satisfacción: lo peor de la ciudad, si es que puedo etiquetarlo así, es que es algo cara. Que un café con leche ronde los 3 euros, por marcar un precio de referencia, me temo que es significativo. Sin embargo, a cambio de esa cantidad elevada nunca he obtenido nada diferente a un producto excelente en un  decorado de diseño exquisito y ambiente acogedor. Vamos, que al final el sabor es el de un café pagado con gusto).

Espero que mis 10 motivos (*) y las imágenes que los ilustrarán animen a alguien a montar en un vuelo barato (los hay y muchos) y a no dudar que se sentirá sobradamente recompensado por los encantos de una ciudad sosegadamente cosmopolita.

(*) En mi próxima entrada del blog, continuará...