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De viajes de una semana a Doha, maletas, modelitos y sabores de boca

¿Qué meter en la maleta a Qatar?

Buena pregunta.

La tarea, incluso para las que ya llevamos la muesca de decenas y decenas de equipajes a nuestras espaldas, es un hueso duro de roer (no exento de dudas a resolver e incógnitas que despejar). Al elegir modelitos para un viaje a un país árabe, los dilemas se disparan en tu cabeza. Quieres ser práctica pero también vestir mona, procurar no ofender a nadie y evitar miradas reprobatorias. En definitiva, ir adecuada para ti y para los demás.


Siguiendo los consejos de A, nuestra súper anfitriona local, acabamos haciendo una maleta bastante europea, con vestidos, faldas, pantalones… excepto minis y escotazos, no faltaba de nada. ¿Qué se puede ir por las calles de Doha con vestido corto o falda? Claro. ¿Qué he llevado alguno durante el viaje? Sí. ¿Qué se puede ir con manga corta? Sin problema. De todas maneras, aunque esté socialmente permitido y aceptado, tengo claro que para la mujer que viaja a Qatar, lo más práctico es dejar los vestiditos en casa. Mejor optar por una remesa de pantalones holgados, a base de telas ligeras, y santas pascuas.

Para las noches, chaqueta fina. No olvidemos que estamos en el desierto y que al caer el sol, refresca. Por cierto, que esa es una de las cosas que más nos han sorprendido: lo pronto que oscurece en Doha, antes de las 17 horas. ¡Conviene tenerlo en cuenta a la hora de planificar las actividades del día!

Ellas lucen su “abaya” negra reglamentaria. La mayoría parapetan así la opción de paso más allá de sus ojos, algunas con la cara totalmente tapada. Con independencia de su indumentaria, las mujeres de Doha me han parecido más cercanas y amigables que las omaníes, aunque menos abiertas que las de Emiratos, aquellas con las que O y yo comentábamos, entre risas cómplices, sus túnicas y nuestros modelitos.


Doha es una de esas capitales del mundo que consigue que empatices con el yogur que vive en tu refrigerador. En una ciudad en la que entrar en un espacio cerrado es como irse de expedición al polo norte, un pañuelo para el cuello, un foulard para los hombros o cualquier prenda de su categoría llegará a ser tu amiga inseparable. Regla de oro: llevar uno en el bolso. Siempre.

Y para despedirme con sensaciones, pensamientos y emociones, que es mi sabor de boca preferido, debo reconocer que lo sé. Sé que las comparaciones son odiosas. Sin embargo, soy incapaz de evitarlo. En este viaje a Doha no he podido resistirme a comparar lo que iba viendo -o lo que la ciudad me hacía sentir- con lo que conozco de Emiratos Árabes: Dubai y Abu Dhabi. En algunos aspectos, Emiratos sale triunfante. Sin embargo, una de las cosas en las que Doha gana por goleada a sus vecinos unidos es su envidiable "skyline", esas líneas que sus rascacielos dibujan usando como lienzo el horizonte, sin duda otra de las sorpresas que más me han impactado de nuestro viaje de una semana a Qatar. 


Hablemos del "skyline" de Doha. En otro momento.


2 comentarios:

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