El de Tanzania es un viaje que me está generando mucha energía con efecto retardado. Es muy diferente a otras ocasiones, en las que, al aterrizar, me embargaba un subidón de buen rollo, tan intenso como breve. Esta vez, sin embargo, mi paladeo y disfrute es creciente a medida que pasa el tiempo.
Fui feliz ayer viendo y cargando las fotos de Joana, casi 20 días después de nuestro regreso. He disfrutado hoy mostrándolas y comentándolas ante un público amigo entregado en un bella casa de Sóller.
Me gusta. Es un saborear más duradero, más sopesado, más asentado, más maduro. Creo que ahora estoy sintiendo y agradeciendo todo lo bueno y positivo de la experiencia, que no es poco. Conclusión: estoy muy bien.
He hablado de Tanzania pero me gustaría abandonar las paredes para empezar por el suelo, es decir, reflejar nuestra ruta:
04 de julio: vuelo Palma- Zurich. Noche en esa ciudad.
05 de julio: vuelo Zurich- Dar Es Salaam. Noche en Dar.
06 de julio: ferry Dar- Zanzíbar. Noche en Zanzíbar.
07 de julio: Zanzíbar. Noche en Zanzíbar.
08 de julio: ferry Zanzíbar- Dar. Autocar a Arusha. Noche en Arusha.
09 de julio: inicio del safari con Elephant Adventures. Arusha- Parque Nacional de Tarangire. Cena y noche en Mto Wa Mtu: Figi Holiday Resort.
10 de julio: paseo cultural por Mto Wa Mbu. Trayecto a Lago Natron, llegada al Kamakia Camp Site. Cena en el campamento. A las 23.30h, ascenso al Oldonyo Lengai.
11 de julio: regreso al campamento del Lengai. Siesta. Intento de excursión a la cascada. Noche en Kamakia Camp Site.
12 de julio: desayuno en Kamakia Camp Site. Avería en el coche. Después de comer, traslado al Parque Nacional del Serengeti. Noche en el Lobo Wildlife Lodge.
13 de julio: día completo en el Serengeti. Noche en el Lobo Wildlife Lodge.
14 de julio: safarí por el norte del Serengeti. Traslado al Serengeti central (Seronera). Noche en el Sopa Lodge.
15 de julio: safarí por Seronera. Traslado al Cráter del Ngorongoro. Noche en el Figi Lodge.
16 de julio: traslado al Lake Manyara. Comida en Figi Lodge. Traslado a Arusha. Bus a Moshi. Noche en Moshi.
17 de julio: mañana en Moshi. Dalla dalla a Marangu. Comida y cena en Marangu. Noche en Marangu (casa de Freddy)
18 de julio: mañana en Marangu. Traslado a Moshi. Noche en Moshi.
19 de julio: autocar de Royal Coach a Dar Es Salaam. Noche en el Econo Lodge.
20 de julio: desayuno en Econo Lodge. Día en Dar. Traslado al aeropuerto.
21 de julio: llegada a Palma (vía Zurich)

FIN DEL VIAJE
Creo que es momento de hablar un poquito más de nuestro viaje. Cuanto más lo relato, más lo vivo. Cuanto más lo relato, más lo disfruto.
El 06 de julio dejamos Dar es Salaam para llegar a Zanzíbar. Mi conocimiento de la isla se reducía a que mi amigo Jona había estado trabajando ahí en temas turísticos...y poco más. Lo que había leído en las tripas de mi fiel amiga, Planet, Lonely Planet.
Zanzíbar fue una excusa. Una vía para generar tiempo, ¿qué hubieran objetado los hombres grises de Momo? Un margen para que Elephant Adventure, nuestra empresa del safari, montara nuestro itinerario.
Cogimos nuestro ferry y ahí que nos plantamos. El trayecto fue cómodo, en clase VIP. Eso implicaba una butaca para cada uno de nuestros lindos traseros, algo que uno would take for granted (me encanta esa expresión) pero que, tal y como comprobaríamos en el trayecto de regreso, would take for granted erróneamente.
El trayecto fue tranquilo. Algún bello dhow, cual aleta de tiburón flotando en una sopa china, iba delatando la cada vez mayor proximidad de la isla. La franja de agua cristalina que se divisaba al acercarnos a puerto vaticinaba baños de ensueño. Y Stone Town, nuestra ciudad anfitriona, Patrimonio de la Humanidad, no nos defraudó. Nos faltó tiempo para saborearla aun más, así como el resto de la isla. El Malandi Lodge, nuestro techo, fue correcto y supuso una gran mejora frente al paisaje post nuclear de Dar es Salaam.
Zanzíbar nos trajo a la alicantina Carmina, afincada en Moshi, a nuestras vidas. Fue fortuito, como todo en este devenir de días semanas años. Tras dejar nuestros trastos y huntaros de Relec, recorrimos la playa de Stone Town. La barbacoa al aire libre, como todas las noches, nos daría de cenar. Entre gamba y gamba, pincho y pincho en una de tantas mesas compartidas, C nos dijo hola...y el adiós no llegaría hasta el final del viaje, o mejor dicho, no llegará nunca. Ahora nuestras vidas están ligadas por un hasta pronto.
Compartiendo esa abundante cerveza Safari en el Freddy Mercury (bar guiri pero agradable), al abrir su corazón se forjó nuestro cariño. Su vida intensa, digna de un libro, nos enganchó. Y su swahili nos maravilló.
Al día siguiente, bien temprano, zarpamos del muelle de pescadores rumbo a los fondos cristalinos y los barcos hundidos. Un pez león, entre otras maravillas subacuáticas, me dejó boquiabierta. Como colofón, el banco de arena, un mini Formentera, sólo para nosotras dos. Por la tarde, más bellezas naturales, paseos por playas sin necesidad de nadar, pues el ambiente y las mujeres recogiendo algas eran suficiente distracción y atractivo. Y por la noche, reggae night party y nuestros nuevos colegas catalanes, Roger, Alex y Pablo...
El Koyangi nos enredó, la noche nos confundió pero el ferry a las 7 de la mañana partiría sí o sí. Nos dio mucha pena dejar Zanzíbar, fue todo demasiado breve. Buen sabor de boca, ambiente relajado, gente amable. Ahí nos sentimos, sinceramente, como en casa...El mundo es un pañuelo y no me importaría volver a recorrer las arrugas de ese rincón de la tela...
Adios Z.
Ficha técnica:
Llegada: 06/07
Marcha: 08/07.
Valoración: muy positivo.
Alojamiento: correcto. Trato amable. Importante negociar mucho el precio. Bien situado junto al ferry y cerca de la zona de barbacoa.