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Red Beach en Panjin, China

Cuando tropiezas con una foto alucinante de un lugar que no visitaste en un país en el que ya has estado, sientes inevitablemente una punzada de rabia y frustración. ¿Por qué me lo perdí? ¿Cómo es que no lo vi? No tengo excusa.

Estoy intentado describir el calambre que de pies a cabeza me ha recorrido cuando he visto las impresionantes imágenes de la Red Beach en Panjin. Sí, en China. Y sí, ya estuve. Y no, no la vi. 
descubierta gracias a http://www.pinterest.com/mlletravelista/


Damn it!

http://zone.it.sohu.com/thread-4042081-1-1.html

10 cosas interesantes que hacer en Abu Dhabi

Os lo digo antes por si no llegáis al final. Animaos a dejar un comentario, aunque sea una línea, una palabra, en este u otros blogs que visitéis. Se agradece tanto.

A parte de la curiosa y alternativa experiencia de ir a un supermercado en Abu Dhabi, con la que me divertí de lo lindo y que ya relaté en su día, fueron muchas otras las vivencias que me llevé de mi inolvidable viaje a Emiratos Árabes y, en concreto, de los días que pasé en Abu Dhabi.


De 1 a 10, ahí van mis recuerdos de aquel diciembre.

1
Bailar sin parar en alguno de sus clubs

En Abu Dhabi se tiene que salir de marcha. Eso sí, aviso, ¡vistiendo para impresionar! Mis ojos vieron como las emiratis y demás gente de la ciudad no se andan con chiquitas y, cuando de vida nocturna se trata, no dudan en lucir sus mejores galas. Ellas, vestidas muy sexis y deslumbrando al personal...literalmente: les encantan los brillos, sea en bolsos, zapatos, vestidos o joyas. La noche de Abu Dhabi es el paraíso de las lentejuelas y de Svarowsky. 




Entre otros, recomiendo Allure by Cipriani (Yas Island) o Étoiles, en el exclusivo hotel Emirates Palace. En la pista sonaba la música house y disco, señal de que están (o al menos estaban) locos por Ibiza.

2
Tomar una copa afterwork en la terraza del Pearls & Caviarcon una de las mejores  vistas de la ciudad (si no la mejor)

Estar en Abu Dhabi y no disfrutar del glamour que ofrece es como entrar en un Starbucks y no tomarte una muffin: un crimen. Por eso mi buena amiga Olga, que de eso sabe mucho, me llevó una tarde a conocer ese singular espacio.

El Pearls and caviar de Abu Dhabi es un local ubicado en el prestigioso Hotel Shangri-la. Se compone de dos plantas: baja, donde se encuentra el restaurante y primera, donde está la terraza tipo lounge bar de copas, un espacio abierto de cómodos sofas blancos, música chill out y unas vistas privilegiadas sobre la Gran Mezquita. ¡Cuánto glamour! Es un bar súper agradable que invita a reclinarte, disfrutar del entorno singular y saborear un buen cóctel. ¡Te sabrá a gloria! (y no me pareció nada caro para lo que es).

El único problema es que después del primer mojito...querrás tomarte un segundo...

3
Cenar en el circuito de Fórmula 1 de la Yas Marina

Al menos una vez en la vida hay que cenar en alguno de los restaurantes del Yas Hotel. Más asertiva no puedo ser. La experiencia bien lo merece. Basta darse una vuelta por su web para quedarse boquiabierto con la arquitectura y el estilo del Yas Viceroy Abu Dabhi hotel.




Pero no fueron sus habitaciones las que nos atrajeron hasta él, sino la oportunidad de cenar en uno de sus doce restaurantes, ¡será por oferta! Escogimos el japonés (Kazu) por una cuestión de disponibilidad pero los hay para todos los gustos (hindú, italiano, árabe, mejicano...).

Fue nuestra "cena de gala" del viaje. Sentadas en la terraza, con la espectacular iluminación LED de la fachada envolviéndonos (¡va cambiando de color!) y el famoso circuito de fórmula 1 a nuestros pies (el Yas Marina Circuit), no dejamos de hacernos fotos para la posteridad.




No es un restaurante barato pero sin duda vale la pena. Y sí...es algo ruidoso eso de comer mientras los coches de carreras circulan a tu lado pero, ¿y lo bien que queda en el recuerdo? 

4
Practicar el dolce far niente al estilo de los residentes en Abu Dhabi 

(O lo que es lo mismo, pasear, comer y relajarse al Sol en el paseo marítimo conocido como Corniche).

La receta la compartí ya en un rincón de minube.com.




A mí, como buena mediterránea criada en una tierra de playas de todos y para todos, la afirmación me chirría bastante. Pero, al parecer, es la realidad de Abu Dhabi. Una realidad que, todo sea dicho, me fascinó.

Corniche Beach, situada en la orilla norte del Emirato de Abu Dhabi, es una zona de baño de arena blanca que atrae a lugareños y turistas por igual...y un rinconcito que propicia el indagar en la realidad que comentaba. Su paseo marítimo invita a deambular y curiosear y eso hicimos. Fuimos a pasar la tarde y ponerlo en práctica: nos sentamos al Sol en una terracita entre lugareños y disfrutamos de un delicioso plato de pasta.

Es un gran plan para sumergirte un par de horas en el ritmo de vida de los residentes. Muy recomendable.

5


...al visitar la Gran Mezquita (Grand Mosque) de Abu Dhabi.



Para mí, es el monumento más importante de la ciudad y simboliza belleza, grandiosidad, paz, oraciones, oro, pureza y respeto. Icono de referencia, es una de las mezquitas más grandes del mundo. Me encantó. Se lo recomiendo a cualquiera que vaya, es una visita ABSOLUTAMENTE imprescindible. Por su atmósfera, por lo mucho que aprendes sobre los emiratis y sus costumbres (no sólo religiosas), por su luz...Lo mejor es que, como yo, aproveches la visita guiada de las 5 de la tarde, es gratuita y muy interesante.


Al llegar a la puerta te invitan amablemente a que te cubras, para ello te envían a una sala cercana donde debes coger prestada una abaya (la típica túnica negra) y vestirte con ella. Mi amiga y yo lo pasamos bomba con el ceremonial, después de varios días en el país y de verlas a ellas tan elegantes con sus túnicas, me hizo feliz tener una oportunidad de compartir su forma de vestir y, por tanto, algo de su forma de vivir y ser. ¡Una se siente muy femenina bajo esa suave tela negra!

Todos los guías allí son locales y, durante la instructiva visita, recorres algunas zonas tanto interiores como exteriores, todas ellas rica y profusamente decoradas, ¡es magnífico!. Además, la sonrisa del guía nos dejó a todas encandiladas :-)

En definitiva, no puedes irte de Abu Dhabi sin conocer este rincón. Especialmente por la tarde, pues la visita te recompensará con una tibia luz del atardecer que nunca olvidarás.

6
¿Atardecer + copa en el Monte Carlo Beach Club? 

No, que me enamoro...



Recuerdo como si fuera ayer ese maravilloso atardecer junto al mar, cómodamente reclinada, mojito en mano, en uno de los esponjosos sofás del Monte Carlo Beach Club de Abu Dhabi (+971 2 656 3500). ¡Eso es la vida! El Monte Carlo es el primer beach club privado de la isla Saadiyat. Echad un vistazo a su web...guau.

Llegar hasta allí es un paseo en coche de lo más agradable y Saadiyat Island es un proyecto apasionante. Te puedo contar que su nombre significa "isla de la felicidad". Me encanta. Te puedo contar también que 500 metros la separan de la costa y de ahí que para  alcanzarla haya que cruzar uno de los puentes que la conectan, atravesando cómodas autopistas. Para saber un poco más de lo que Saadiyat esconde y maravillarse con la apabullante oferta cultural concebida para vestir su superfície, visitad también esta otra web. Estoy hablando de ases ganadores en la manga, del Guggenheim Abu Dhabi Museum o el Louvre Abu Dhabi.

7
Ir del hoteles

Sí sí, ¡cómo el que va de tiendas! En Abu Dhabi se va de hoteles. Albergan los mejores bares, restaurantes, tiendas, ambientes y diseño. 

Aquel sábado, 3 de diciembre, en mi primer día en la segunda ciudad más poblada de Emiratos Árabes, Olga me llevó antes que nada a conocer uno de sus rincones favoritos: el Fairmont Bab Al Bab Hotel. Y pensaréis, ¿qué se te ha perdido en un hotel? Claro, normal. Para muchos en España los hoteles son lugares para guiris en los que no se nos ha perdido nada, aunque he de decir que poco a poco algo está cambiando y comienza a fraguarse un coqueteo recíproco entre alojamientos y residentes. Pero allí, el concepto es diferente y se va también a pasar el rato. Son lugares de ocio y no hay barreras de entrada como en Europa. Sorprendente.



En fin, volviendo al Fairmont, fue pisarlo y entender el porqué de todo. Dejando de lado el lujo evidente, el Fairmont es elegancia junto al mar, deliciosa arquitectura y buen gusto. Ah...y también vistas de primera a la (omnipresente) Gran Mezquita Sheikh Zayez.

En Abu Dhabi, una ciudad que ha corrido durante un puñado de décadas para inventarse a sí misma, se debe dejar de lado el concepto europeo de visitar piedras y monumentos históricos. Allí el principal reclamo son eso, edificios nuevos, llámalo hoteles o centros comerciales. Estamos ante la meca del auténtico neoturismo, eso que también practiqué yéndome a pasar la mañana en el interior del Emirates Palace Hotel.


P.D: si tus pasos te llevan al Fairmont, no te resistas a CuiScene. ¿Referencias? Ser el brunch favorito 2011 de los premios What´s on Abu Dhabi.

8
Mover las caderas en algún concierto del Yas Arena

Nos regalaron dos entradas para el festival de música electrónica Creamfields y allá que fuimos, ¡de cabeza al Du Arena (aun Yas Arena cuando yo lo visité), en la Yas Island! Sí. Otra isla. Otro proyecto. Otro mundo artificial. La isla es el lugar elegido para un proyecto de desarrollo y que cuenta con atracciones como el Circuito Yas Marina, un parque temático de Ferrari, otro de la Warner Bros (el Movie World), más hoteles singulares, un parque acuático...

La experiencia de un concierto al aire libre en el Du Arena es una pasada. Nosotras nos lo pasamos pipa saltando de escenario en escenario esa noche. Y bebiendo como mucho cerveza, como manda el mundo árabe.



9
Subir a 126 metros de altura y mirar

Mientras Olga trabajaba, aproveché la tarde para visitar el centro comercial Marina Mall. Tras volverme medio loca con tanta tienda y aportar mi granito de arena a la gloriosa economía del país, decidí acercarme a esa estructura alargada plantada en el interior del edificio y cuya cúpula no acertaba a ver aunque quisiera.

Me cogí el ascensor gratuito y para arriba que me fui. Así llegas a su particular cima, una plataforma circular desde la que pude disfrutar de una vista diferente y privilegiada sobre el mar, los amarres y la ciudad. La nota negativa es que los cristales estaban híper sucios, de manera que la visión muy clara no era. Aun así, quisé disfrutar, sentarme a tomar un snack en su cafetería (¡caro!) y saborear la caída del Sol. 




Muy recomendable.

10
Disfrutar del lujo y ser feliz

Abu Dhabi es un viva la vida constante.
Porque Abu Dhabi no tiene nada que ver con nada que hubiera visto antes. 
Porque, en unos días, me llevó a su terreno. 
Porque ser un poco frívolo de vez en cuando es bueno para la salud. Porque Abu Dhabi es la antítesis al concepto de pisar con los pies en la tierra. 
Porque, aunque no me veo viviendo allí, entiendo que atrape a quien cae en sus garras.



Y hasta aquí mis 10 experiencias, rescatadas de un saco de recuerdos en el que hay muchas más. Como por ejemplo, cuando me escapé sola hasta Dubai y el curioso viaje en transporte público hasta llegar allí...pero eso será otro capítulo.

Continuará...


FICHA TÉCNICA

Para bailar

Allure by Cipriani (Yas Island).

Eotiles (Emirates Palace)
www.etoilesuae.com
+971 2 6908960

Para tomar una copa

Pearls and Caviar (Qaryat Al Beri, Abu Dhabi)
www.pearlsandcaviar.com
+971 2 509 8777

Para saciar el apetito

Chamas (en el Hotel Intercontinental de Abu Dhabi)
dine@icauh.ae

Para pasar el tiempo

http://www.fairmont.com/abu-dhabi/
Bain Al Jessrain

Para conocer

Isla Saadiyat
http://www.saadiyat.ae/en

Para comprar

Marina Mall
http://www.marinamall.ae

Breakwater, Abu Dhabi

+971 2 681 8300

Viaje de una semana a Israel: día 1

Perdón por haber estado unos días desaparecida. 

El invierno se nos ha echado encima de repente y, con él, uno se desordena y se vuelve a recomponer. En este lapso no he estado en silencio, se me ha oído en otros foros, como mi colaboración con el blog de viajes de Iberia. En él, recientemente he disfrutado hablando de Accra, la capital de Ghana y de París (oh, París).

Sin embargo, ni por un momento he olvidado mi reciente viaje a Israel. El frío, las nubes y la lluvia han ido dibujando una barrera de cristal entre mi presente y ese reciente pasado. Pero esa pared transparente me ha permitido ver tras de si mis recuerdos, tan vívidos que parezco estar hoy mismo, tal como ayer, recorriendo las calles de Tel Aviv en nuestro primer día de ruta por IsraelA continuación voy a redactar un relato bastante detallado de esa primera jornada, la de llegada, la de bienvenida, la de Tel Aviv.

Los que compartimos nuestros viajes en ocasiones tenemos, a la hora de contarlos, el corazón partío. El debate es el siguiente: ¿cuento sensaciones o acciones? Siempre habrá alguien que se acerque a este rincón buscando algo ligero y general y quién, sin embargo, busque ayuda concreta y consejos para organizar un futuro viaje. Mi conclusión es que es imposible contentarlos a todos, así que hoy escribo pensando en los segundos, en los que se acercan aquí con tribulaciones tipo "no tengo claro cómo organizar mi ruta", "qué me dará tiempo a visitar en un día" o "tal sitio, ¿vale o no vale la pena?". Hoy esto va de toda la información posible. Intentaré, eso sí, tejer un ovillo lo más vistoso posible. Al que no quiera quedarse, le doy un abrazo y le digo hasta pronto.

Vamos allá.

RELATO DE VIAJE DE UNA SEMANA A ISRAEL: DÍA 1


Con total puntualidad, Vueling nos ha aparcado en Tel Aviv a la hora prevista (4.20h). 

Lo de dormir en el vuelo es complicado. Despegas de Barcelona casi a medianoche y entre que te acomodas, te sirven algo de picoteo y te haces un hueco, es casi la hora de llegar. Me ha sido prácticamente imposible pegar ojo. Pero ya da igual, ya estamos en el moderno aeropuerto de Tel Aviv. ¡Israel, Shalom! ¡Emoción!

Entramos en el país rápido y sin trabas. Nuestro siguiente destino, mientras nos sacudimos el sueño, es el Hotel Crowne Plaza de Tel Aviv (de los dos que hay en la ciudad, el que está en la playa). Como vamos con los deberes hechos (previamente hemos consultado en google maps cómo llegar hasta allí en transporte público), nos lanzamos a la aventura. No resulta muy complicado, al menos a priori: a las 5.16 cogemos un tren dirección Hahagana (8 minutos, 1 parada), de ahí caminamos un minuto y a las 5.35 cogemos el bus 204 (15 minutos, 13 paradas). Desde ahí se supone que solo tenemos que caminar 4 minutos y... ¡voilà!..estaremos en Hayarkon 145 (véase, el hotel).

Los primeros minutos en el bus son algo descorazonadores. Aun está oscuro y el reflejo que nos devuelven los últimos estertores de la noche es el de unas calles que se ven bastante destartaladas. La sensación no es muy buena, ¿va a estar todo así de hecho polvo? Sin embargo, a medida que vamos avanzando y que amanece, el aspecto mejora. ¡Esto ya tiene otra pinta!

Con lo que no contábamos es con que el bus no hiciera todas las paradas y, claro, al final nos desorientamos y acabamos preguntando al conductor. Amablemente nos indica que nos bajemos ¡ya! El fondo de las calles laterales es la playa, así que respiramos aliviadas: ¡muy lejos no debemos de estar! Sigue amaneciendo...

Nos cuesta encontrar el hotel, así que comenzamos lo que podría haber sido una agradable y vespertina peregrinación...¡de no ser porque arrastrábamos las maletas! Así que paseo marítimo arriba, paseo marítimo abajo, damos vueltas cual tiovivo antes de llegar por fin al Crowne Plaza Tel Aviv Beach (y mira que se ve alto y claro). De camino, atravesamos una sucesión de agradables playas urbanas de los más cuidadas. A pesar de la hora (rondan las 7.00am), la energía que se respira es brutal. Estamos ante la primera sorpresa del día, que no se puede describir con palabras: cabecitas de surferos en el mar, gente paseando, corriendo, montando en bici, haciendo yoga en la arena...¡deporte y vida sana por todas partes! Flipamos, ¡no teníamos este concepto de Tel Aviv!

El ambiente de la primera línea nos enamora.



Por fin llegamos al hotel, segunda y agradable sorpresa del día. Un hall luminoso nos recibe, envuelto de ventanales, con una decoración moderna y un ambiente sosegado. La pareja que atiende la recepción nos trata espectacularmente y nos ofrece un early check in. Mientras esperamos la habitación, nos invitan a un café en el bar. ¡Esto promete!

En el hotel Crowne Plaza Tel Aviv son todo corazón

Tenemos el tiempo justo para disfrutar de la habitación y de su joya de la corona: ¡la vista mar! 

Estas vistas desde la habitación del Hotel Crowne Plaza de Tel Aviv, no, ¡qué me enamoro!

A regañadientes (pero con ganas) nos movemos. Hemos decidido, para aprovechar al máximo el tiempo, no dormir. ¡Como unas valientes! Las 9.30am es la hora pactada para encontrarnos en recepción con nuestro guía local, Igal. Pero antes, decidimos bajar a pegar un bocado rápido. Queremos darle una oportunidad a una de las terrazas que hemos fichado previamente en nuestro devenir matutino. Se trata de la zona conocida como Marina de Tel Aviv, que está justo a los pies del hotel. Y ahí es donde el día nos sorprende por tercera vez, gracias a ese maravilloso desayuno. Siempre lo recordaré como el momento en el que descubrimos que en Israel no se van con bromas cuando se trata de la primera comida del día. ¡Qué rabia no tener más tiempo para poderlo saborear con calma! Brilla el Sol, hace calor y las vistas son maravillosas. Apetece quedarse pero Igal nos aguarda.


Más detalles sobre el más que recomendable Landewar café aquí.

A eso de las 10h arrancamos por fin nuestra visita guiada a pie de la mano de Igal, quién resulta ser un encanto. Partimos del hotel y comenzamos a pasear por la primera línea de playa y con la vieja Yafo (la ciudad antigua) de fondo(esa será nuestra primera parada). El Sol brilla cada vez más y la brisa marina nos despeja, llevamos bien lo de no haber dormido. Además, todo lo que vemos nos encanta y eso siempre ayuda a mantenerse alerta.

¿Estados Unidos o Israel?

Tras tres cuartos de hora de relajado paseo llegamos al sur de la ciudad. Por fin estamos en la mítica Yafo (Jaffa en hebreo), una atracción por mérito propio. La Torre del Reloj marca la entrada al barrio y lo primero que visitamos es la interesante zona del mercado de las pulgas. Estamos en un barrio mayoritariamente musulmán y eso se percibe en sus comercios, sus restaurantes y sus gentes. Atravesamos la zona cubierta para a continuación callejear por sus múltiples tiendas. Me gusta mucho lo que veo.

En este punto, una reflexión. Aunque no cambiamos para nada la mañana que pasamos con Igal, una cosa que nos acabará frustrando es que, al ir con él, no es momento de detenernos a mirar todas las tiendas o comprar con calma y, por desgracia, más adelante ya no tendremos ocasión. A la vuelta (al final del viaje) será sábado (shabat), lo que significa tiendas cerradas. En definitiva, si volviéramos procuraríamos asegurarnos tiempo libre en Yafo

La zona mola un montón y nos detenemos a curiosear, entre otros, en RASE EL HANUT y en ZIELINSKI & ROZEN:

RASE EL HANUT delicatessen
Margoza St. 10. Barrio: Jaffa/Yafo.


Mientras paseábamos por la zona del mercado de las pulgas, entramos para echarle un vistazo rápido y nos encantó. Es una mezcla entre tienda de productos delicatessen y cafetería. Local pequeño y de decoración cuidada. Ambiente joven. 

ZIELINSKI & ROZEN- perfumería

+972 54-7740566
10 Rabbi Pinchas st.
Jaffa's Flee Market

Barrio: Jaffa/Yafo.

¡Menudo descubrimiento! Una tienda chula que encontramos en una de las calles de los alrededores del mercado de las pulgas de Yafo. Lo primero que nos llamó la atención fue su fachada, en especial ese rotulo con su elegante tipografía que nos invitó a asomar la cabeza. Lo siguiente que vimos fueron esas estanterías repletas de maravillosos frascos de cristal llenos de esencias.

-¿Y qué es este lugar tan maravilloso? - nos dijimos.


- Mmm, ¡y ese olor tan bueno! ¡Esa mezcla de fragancias! 


No sé si fue la fuerza centrífuga o centrípeta (la física nunca fue mi fuerte) pero algo nos arrastró hacia la chica tras el mostrador. Con su sonrisa algo frágil y su aspecto delicado, con suma paciencia nos explicó cómo funcionaba todo:


-Te vamos dando a oler fragancias puras y así vamos construyendo juntos tu perfume personalizado.


Original, único y nada caro. ¿Suena o no suena a regalo perfecto?

Son las 12h cuando llegamos al mirador del Abrasha Park, con sus vistas maravillosas sobre la ciudad. En un momento foto. A continuación, Igal nos lleva a visitar el más que interesante Museo de Ilana Goor (Rua Mazal Daguim, 4, Yafo. Abierto de domingo a viernes, de 10 a 16h. Sábados y feriados, de 10 a 18h). ¡Otra gran sorpresa de la jornada! 

El museo se encuentra sobre una colina y es una joya arquitectónica y una obra de arte en si misma, con sus impresionantes vistas al Mar Mediterráneo. Usado también como casa de la artista, alberga una curiosa colección de más de 500 obras de arte. Es un lugar impregnado de un eclecticismo mágico y que me ha permitido descubrir la hasta ahora para mí desconocida figura de esa artista multidisciplinar e individualista, autodidacta e internacional. Un rincón a momentos divertido y a momentos asfixiante. Su cocina y su terraza superior son dos momentos estelares de la visita. ¡Muy interesante! 

Cocina

Terraza superior

Interior del museo Ilana Goor

Seguimos nuestra ruta hacia la zona del pequeño y pintoresco Puerto de Yafo. Entramos en el edificio del mercado donde, gracias a Igal, nos acaban invitando a comer en el Restaurante Kalimera:

Restaurante KALIMERA
03 6823232
contact@kalimera.co


Restaurante informal y desenfadado con terraza y cómodos sofás ubicado en una zona de moda: el mercado cubierto, en el pintoresco puerto de Jaffa/Yafo(la ciudad vieja).

Su dueño es un chico muy majo que al parecer en su día salía en la tele y debe ser un personaje conocido. Nosotras fuimos en domingo a la hora comer y disfrutamos con el picoteo que se ve en la foto. Aunque estaba tranquilo, nos dijeron que los viernes y sábados por la noche la cosa se abarrotaba y que había un ambientazo, música en vivo, disc jockeys... Apuesto a que vale mucho la pena.

Son cerca de las 14h cuando seguimos el paseo por la Avenida Goldman en dirección a la agradable estación de tren de Ha´tachana, hoy reconvertida en zona de restaurantes, cafés y tiendas. El Sol sigue brillando espectacular en ese, un lugar muy entrañable para pasar la tarde. 

A continuación atravesamos el barrio de Neve Tsedek, del que en seguida me enamoro. Igal nos explica la historia de la zona, totalmente fascinante. Se funda 22 años antes que Tel Aviv, en 1887 a manos de un grupo de familias judías que buscaban salir del hiperpoblado YafoMe parece un barrio encantador de casas bajas e imbuido en la más absoluta tranquilidad. En concreto, me flipa la calle Shalom Shabazi. Pero antes llama mi atención un sencillo restaurante que se llama Susana, un local sin pretensiones, repleto de residentes y con una alegre terraza. ¡Para otra vez! También pasamos por el Centro de Danza de Suzanne Dellal y el Teatro Cameri, uno de los dos mayores de Israel, que ofrece algunas funciones traducidas al inglés (dicen que vale mucho la pena). Antaño una escuela, en ella se enseñaba el nuevo hebreo.

Paseando paseando acabamos desembocando en la emblemática Avenida Rothschild, otro punto de visita imprescindible y que merece una parada. Arquitectónicamente es súper interesante: en ella se encuentra el primer hotel de Tel Aviv, además de varias casas art deco, rascacielos...Por cierto, en un lateral está el "All about breakfast", ¡un local que sirve desayunos las 24 horas del día! Curioso.


Igal nos enseña una foto del primer quiosco que se construyó en Tel Aviv y que aun existe

Giramos hacia Yavne street, donde le echo el ojo a un pequeño boutique hotel verde monísimo, arropado por coloridas buganvillas. Cuando son las 15h, llega por fin el momento de descubrir algunas de las 4000 casas Bauhaus que se esconden en Tel Aviv. Me parece flipante. Había leído algo sobre las casas blancas de esa ciudad pero no imaginaba ni por asomo que hubiera tantas. La verdad es que ante la primera de ellas siento una punzada de decepción, ya que no tienen el glamour que asocio a la escuela Bauhaus pero, superada la primera sorpresa y a medida que Igal nos explica más sobre su origen, reconozco que recorrer sus curvas con la vista comienza a imponerme y cobra otro sentido. Me encanta pensar que, tras ellas, radica el concepto de unir y crear comunidad

No todas las casas Bauhaus de Tel Aviv están en buen estado, aunque la democratización de ese estilo es lo que tiene (ventajas o desventajas de que en ellas habiten gentes normales).



A continuación, callejeando, llegamos a Sheinkin street. Disfruto como una enana y no quiero que se acabe. Nos cuenta Igal que hace 10 años la calle era lo más entre famosos y gente guapa. Ahora se le han bajado un poco los humos y permanece como zona muy agradable de tiendas, cafés con terraza, etc. El que tuvo, retuvo.

En Hillel Hazaken, Igal nos señala algunos restaurantes baratos...de noodles, asiáticos... ¡en todos ellos se puede comer por 5 euros! Eso es justo antes de entrar en el barrio yemení para, a continuación, desembocar en pleno corazón del mercado Carmel. 

Mercado de Carmel, Tel Aviv

Ahí nuestro anfitrión nos sorprende doblemente: por un lado, invitándonos a tomar un zumo de granada recién exprimido (delicioso) y, por otro lado, llevándonos a degustar en un local escondido el mejor humous de Tel Aviv, el de Carmel (como el nombre del mercado), por 2,5 euros. Casero, sin lujos y sabroso. Ver más aquí.






Son cerca de las 16h...llegó la hora del adiós. Con pena despedimos a Igal, quién ha sido un guía fantástico y ha sabido descubrirnos la esencia de Tel Aviv en tan solo unas horas. Sin duda, recomendamos a todo el mundo reservar sus servicios aunque sea para una visita guiada de media jornada, puesto que no se me ocurre mejor manera de sumergirse rápidamente en la ciudad y, por ende, en el país.

Con penita pero embotadas por el sueño decidimos regresar directamente al hotel. Vamos andando, atravesando primero la avenida King George y después la calle Dizengoff, para desembocar en el mar o, lo que es lo mismo, en nuestro hotel/hogar. Estamos agotadas y la falta de descanso comienza a pasar factura. Fantaseamos con hacer una parada técnica e ir después a cenar pero, sinceramente, el cuerpo no da para más. Entre que en la habitación se está de gloria y al día siguiente queremos amanecer pronto para ir a recoger el coche de alquiler (nos espera una gran aventura rumbo al norte de Israel), nos rendimos. En el tintero se queda una cena en el encarecidamente recomendado "The Old Man and the Sea", un imprescindible según mi amigo Javier Mateos de Porras. Perdónanos amigo, ¡otra vez será!

Con el sabor de un día intenso en la boca, es momento de dormir plácidamente. No podríamos haber soñado un primer día mejor, una acogida más estimulante. De Tel Aviv nos iremos con ganas de más, sensación que se repetirá  a lo largo de nuestra semana en Israel.

Continuará...(esto no ha hecho más que empezar).