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Ir al supermercado en Abu Dhabi

¡Que poquito he contado de mi viaje a Emiratos Árabes! Fueron unos días de diciembre estupendos, en la compañía de mi gran amiga y excelente anfitriona, Olga.

Con ella hice muchas cosas súper divertidas, desde actividades muy glamourosas (tipo ir a cenar al Yas Hotel, tal y cómo explico en uno de mis rincones de minube.com o tomar copas en el club Pearls and Caviar), a otras más terrenales pero no por ello menos interesantes, como fue por ejemplo ir juntas a hacer la compra al supermercado.

Sí, sí. Ir al Carrefour de Abu Dhabi puede ser toda una experiencia. Adentrarse en sus pasillos y descubrir sus singulares productos de limpieza, tan asociados a su cultura y sus costumbres, me pareció una vivencia fascinante. Todo ello envuelto en los aromas de las especias. 

Disfruté mucho de una actividad tan sencilla y, por eso, la recomiendo a cualquiera que quiera llevar a cabo una inmersión diferente entre la gente local. 







Huangluo, la aldea del pelo largo (China)

Los viernes por la tarde, la 2 de TVE es un festín para los amantes de los viajes. Hoy, sin ir más lejos, he podido empacharme con una sesión cuadruple de destinos. Con el mando de la tele en una mano y el del aire acondicionado en la otra. Inmune frente al calor que arrecia de lo lindo estos días en las calles de Mallorca.

Del Amazonas que mostraba el documental Un mundo aparte me han trasladado a Paraguay de la mano de Trotamundos. De ahí he saltado a Lisboa, para acabar viendo "Lo mejor de China" según la cámara de Lonely Planet.

Pues bien, precisamente de China quería yo hablar, pues poco he contado de ella cuando mucho dio de si aquel viaje de 18 días por el gigante asiático.

Melancólica, he comenzado a rememorar los grandes momentos del periplo, tras lo cual mi mente ha rescatado de su disco duro la que para mí, sin duda, es una de las mejores fotos de aquella aventura, si no la mejor. No tanto por la calidad de la instantánea sino por lo inesperado del momento que capturó. Porque sí, a los chinos les encanta escupir, incluso a las ancianas adorables de la etnia Roja Yao, esas enigmáticas mujeres que pueblan la "aldea del pelo largo" y que tienen los cabellos más extensos del mundo.



Fue el domingo, 09 de diciembre, en nuestro día 11 de viaje. Ahí os dejo el relato completo de la jornada, para quién quiera seguir leyendo y profundizando.

Buenas noches.



Domingo, 09 de diciembre. Día 11 de viaje



Amanece nublado. 

Nos pegamos un buen madrugón (6.30h) y a contrarreloj consigo reservar nuestros vuelos a Lijiang vía Chengdu. No hay directos y optamos por esa escala por un criterio de horarios, pues nos da más margen para aprovechar al máximo el domingo al volar tarde y para poder compaginarlo con la visita de hoy a las terrazas de Longsheng. 

A las 7.10 es la recogida del tránsfer en el hotel, un mini van que nos conduce hasta Yangshuo por 30 yen. Ahí, enlazamos con el tour organizado a las terrazas de arroz de Ping’an (180 yen por persona). Compramos snacks en ruta por 18 yen. 

Primera parada: Huangluo Yao Village (el de las mujeres de pelo largo). Tenemos una hora para visitarlo por libre. Básicamente paseamos alrededor del río y como el pueblo es muy pequeño se ve rápido. Aun así, no nos sobra tiempo, ya que nos resulta de lo más fotogénico y acabamos parándonos en cada detalle. Compro postales por 10 yen a una de las mujeres, que la verdad son un poco agobiantes, ¡todo el rato intentan venderte cosas y te persiguen! 
El lugar es muy bonito y tranquilo. 
Para mi sorpresa, aquí parece que sí están haciendo un esfuerzo para construir o reformar las casas con criterio y respetando un estilo tradicional. Son casas de madera bonitas y sin impacto para el entorno. Ojalá sigan en esa línea y tomen ejemplo. Mientras paseamos observamos que la gente es muy humilde. En cuanto al ambiente, como en otras excursiones en este viaje se hace evidente que es temporada baja: establecimientos vacíos y mucha tranquilidad. 

Segunda parada: el pueblo de Ping'an, en el que hay que pagar para entrar (está incluido en nuestro tour). Es un lugar precioso, por desgracia muy turístico, aunque no hasta el punto de haber perdido su encanto. Reina un poco el caos, el mantenimiento brilla por su ausencia y hay bastante suciedad. Al lugar lo salva el entorno (las terrazas), que son una auténtica maravilla.

Aquí hacemos un alto para comer. Nos conducen en grupo a un restaurante donde comemos a la carta. Elegimos “Bamboo rice” (tipo pegajoso y cocido a la brasa) y pollo, que también te sirven dentro del bambú. La presentación es muy original y además está delicioso. Lo acompañamos de té chino. Quedamos satisfechos, ¡aunque odio la manía que tienen de que la carne venga con tanto hueso triturado! Precio: 150 yen/2 pax.

Tras el almuerzo, nos dejan 2 horas libres para subir y ver las terrazas. No nos sobra el tiempo, entre el ascenso, la bajada, tomar fotos y detenerse en algún puesto de souvenirs.

El paisaje de las terrazas es impresionante, aunque está tan nublado que lo disfrutamos parcialmente. Este es otro de esos momentos en los que pienso que diciembre no es un mes recomendable para disfrutar de China. Chispea en el ascenso de la empinada subida. Una de las primeras terrazas que vemos es la denominada "Seven stars with the moon". Se intuye que es precioso aunque la visibilidad es bastante mala. ¡Una pena! Nos sentimos algo frustrados y nos queda ese mal sabor de boca de no poder disfrutar esa maravilla natural con luz y Sol: ¡debe de ser espectacular!

15.10h. Comienza el camino de vuelta. Partimos en bus local desde Ping'an y después cambiamos al autocar del tour, que nos deja en Guillin, donde tomamos el taxi que nos han reservado para ir directamente al aeropuerto (45 yen/2 pax en taxi compartido). Llegamos con mucha antelación al aeropuerto (tipo 17.30h), así que podemos reservar por teléfono el Hostel en Chengdu, cenar en el KFC e ir relajados.

¿Qué cambiaría de este día? Si dispusiera de más tiempo, haría el tour de dos días y dormiría en el pueblo de Dazhai. Parece menos turístico y las terrazas pinta que son más espectaculares. La vuelta es siempre sobre las 15.30 horas, lo que da tiempo para llegar a Guillin con margen para seguir ruta a otro sitio (vuelo, tren, autocar, etcétera)

A las 22.20h sale nuestro vuelo a Chengdu con China Airlines.

Por cierto, ¡de verdad que en China conducen fatal! Qué decir del chófer de la excursión de hoy...¡madre mía! Iba a toda carrera y haciendo sonar el claxon sin parar. ¡Un pirado! Para habernos matado…

Relato de viaje a Gijón. Día 3

Como algunos sabréis, gracias a esta entrada en mi blog gané un concurso. Y gracias a eso, mi recompensa fue poder pasar tres días en Gijón y, ¡jo qué días! 



¿Que qué me pareció Gijón? ¡Pues aquí lo explico! Y tanto me gustó, que he decidido compartir en forma de relato de viaje lo que experimenté y por qué.

Pues bien, ya tenía ganas de poder meterle mano a este blog para rematar la faena. Los preparativos de mi reciente viaje a Noruega me lo han impedido hasta ahora, distrayendo mi mirada hacia otros horizontes. Pero ya estoy aquí y, si os apetece seguir leyendo, ¡el placer será mío!

Relato de viaje a Gijón. Día 3.


Empezamos la jornada a las 9.30h y a las 10.00h ya estamos subidos en el mini bus rumbo a Laboral Ciudad de la Cultura. Para los que quieran moverse en transporte público, me comentan que hay buses que llegan hasta allí.

¿Y qué es La Laboral? Poco disciplinada, no me he mirado el programa de ese día ni me he informado sobre ese lugar. Ahora casi que me alegro, porque lo que me voy a encontrar me pilla así más desprevenida.

¡Menudo sorpresón! El edificio es I-N-M-E-N-S-O. ¡Me explican que es tres veces el Escorial! Impresionada estoy. Me parece toda una joya, un auténtico tesoro escondido. Tanto su patio corintio, que hace las veces de entrada principal, como la gran Plaza Central en la que este desemboca me dejan boquiabierta.



Llama mi atención la tienda de la Laboral. Asomo la cabeza y me encuentro con un local de decoración cuidada y contemporánea, con mobiliario de formas redondeadas y vanguardistas. Me gustan las tiendas de los museos y espacios culturales. Suelen ser interesantes, con objetos singulares a la venta y ambiente muy refrescante para los sentidos. Esta cumple ese perfil a la perfección.

Iniciamos la visita de una hora acompañados de un guía (un muy buen guía). En este caso, considero que su figura merece mucho la pena y recomiendo optar por contratar sus servicios. 

Nos comenta, por ejemplo, que 11 arquitectos trabajaron en la construcción del complejo, inacabado y rodeado de legendarias historias.

También alaba el prestigio del centro, originalmente concebido como espacio benéfico docente y nos explica que era el equivalente a Oxford o Cambridge a nivel de formación profesional, infundiendo para ello entre los estudiantes valores como el sacrificio académico y la lucha diaria. Estos procedían de zonas rurales y el alcalde podía ser el prescriptor y recomendar alumnos.

Me parece un lugar de interés espectacular, sin duda imprescindible. Una ciudad cultural en constante transformación

Deslumbrados con el exterior del edificio, pasamos a continuación a visitar su interior. ¡Ganas tengo visto lo visto!




En la Laboral Teatro intentamos acceder al Auditorium. Están ensayando una obra de manera que, casi a oscuras, alcanzamos a intuir las 1426 butacas que lo componen. Se percibe una acústica brutal.

Además del Auditorium, uno de mis puntos preferidos es el hall del teatro. ¿Por qué? Pues por Erwin Olaf y sus fotos. Este señor (un prestigioso fotógrafo holandés) llevó a cabo el proyecto para la sala de la entrada por encargo del Teatro. En él, ha recreado a su manera cuadros antiguos, la mayoría del barroco. Los modelos fueron seleccionados en un casting en Laboral y la mayoría son actores asturianos. Las imágenes son imponentes.

Nos dirigimos al piso noble del teatro para ver la Sala de Pinturas, obra de Enrique Segura. Allí el guía nos explica la historia que empapa la estancia (inspirada en la Capilla Sixtina). ¡No tiene desperdicio!


Las cocinas (que no siempre pueden visitarse) son otro momento estelar de la visita. ¡Las encuentro fascinantes! Tienen un rollo industrial que serviría de escenario ideal para cualquier película de terror o suspense. 



Finalmente, subimos a la torre (en ascensor) para disfrutar de la visión panorámica de los alrededores. Una vez más, en esta ocasión a vista de pájaro, constato lo cuidada que está Gijón



¿Siguiente parada? El jardín botánico, al que accedemos a través de un agradable paseo atravesando una rambla de magnolias(en época de floración debe de ser una delicia).

La visita, de hora y media de duración, transcurre en un suspiro. ¡Me encanta! La guía que nos acompaña y nos muestra sus atractivos es una señora entrañable, culta y encantadora. Nos aclara que para una visita "en condiciones, se necesitarían 4 horas". Ahí lo dejo.

Me sorprende la sofisticada arquitectura de los jardines. Por ejemplo, nos muestra las pirámides que gráficamente explican la evolución de los árboles. Curiosa es también la zona de plantas de la muerte y tóxicas.

¡Por fin, le pongo cara a plantas medicinales como la equinacea o la valeriana! ¡Curioso! Por cierto, la mayoría de lo que vemos se puede comprar en la tienda del jardín, ¡todo orgánico!

Es el turno de participar en una actividad que me encanta: ¡un taller de aceites con sabores! Nosotros mismos, con nuestras manos, creamos un rico y sano souvenir que llevarnos de recuerdo. ¡Muy instructivo!

Nos vamos cargados de información y admirados con el jardín. Hacen un trabajo estupendo.

Nuestra siguiente parada es el restaurante LaSalgar, donde vamos a disfrutar de un menú "Gijón gourmet". Lo recomiendo totalmente. Pagas 45 euros por una comida o cena espectacular, con dos entrantes, dos platos seleccionados, un postre especial y buen vino. Basta que llames y reserves en los establecimientos adheridos o que compres el bono en alguna de las oficinas de información turística.¡Sale a cuenta!

Si tuviera que hablar de su comida, destacaría la sofisticación y las texturas. Hoy comeremos: 

crema de queso gamoneu
sardina ahumada con coliflor y hojas de rúcula joven
cuajada de ajoblanco, agua de tomate y sutiles ajos
salmonete con tazones gel de hierbas aromáticas con caldo de sus espinas y ali oli de sus higaditos
arroz con pitu caleya
soufle y tierra de avellanas con helado de nata y genjibre

Sorprende que la ración de arroz con pitu caleya (pollo de granja), por ejemplo, sea tan abundante. ¡Quedas bastante saciado, la verdad!

La decoración es suave y elegante, envolvente sin ser recargada. El servicio es hiper amable. Y los grandes ventanales hacen que las vistas en este día de sol que nos acompaña sean espectaculares.


Para LaSalgar del prestigioso chef Nacho Manzano solo tengo buenas palabras. Como buenas palabras tengo para Gijón, de la que me despido con pena. Han sido tres días geniales, cargados de buena gastronomía y buena gente. En Gijón, si uno se toma la molestia de informarse a priori, es imposible aburrirse.

cuajada de ajoblanco, agua de tomate y sutiles ajos

Sin duda, volvería.

Si quieres tener el relato completo, visita:

Relato de viaje a Gijón. Día 1.

Relato de viaje a Gijón. Día 2.


¿Cuánto cuesta un viaje a Noruega?


Hoy mi post versará sobre la cara y cruz de la moneda, sobre el vaso medio lleno o medio vacío y sobre pros y contras. Y el protagonista de este debate de posturas no será otro que Noruega.

En consecuencia, a la hora de afrontar mi discurso me surge la eterna duda. ¿Por dónde empiezo? ¿Por la malo o por lo bueno? Siempre he preferido empezar por el lado amargo, por lo que esta entrada en el blog no debería de ser una excepción.

Stavanger

LO MALO

And the winner is...¡lo carísimo que es! 

Sí sí, no es una leyenda urbana, ni un mito, ni una creencia errónea. La que oficialmente se conoce como Reino de Noruega tiene entre sus defectos su habilidad para dejarte el bolsillo tiritando. Para muestra, dos botones: ese momento de estupor en el que por primera vez pagas 20 euros por el binomio café y magdalenas para dos y aquel otro en el que por fin asimilas que 100 euros la noche no siempre equivale a un hotel como en España, sino que en ocasiones tu techo será más bien un hostal, una pensión sencilla o un albergue juvenil, según la fortuna del día. ¡Tremendo!

Sin tapujos comparto que, tras un primer cálculo de nuestros gastos de un viaje de 12 días a Noruega para dos pax, el presupuesto global a grandes rasgos asciende a la friolera de unos 3.400 euros aproximadamente. Y eso en el contexto de un tipo de viaje austero y modesto, aunque con perspectiva observe que hay días en los que se podrían haber reducido algunas partidas, como ya iré explicando.

Estamos hablando, pues, de un presupuesto diario de 142€ por persona.

En cuanto al desglose, este incluye:
  • Vuelo directo Palma-Oslo Torp-Palma_310 EUR
  • Estancias en albergues y pensiones mayoritariamente (alojamiento económico)_7.475 NOK
  • Comidas y bebidas (en la mayoría de ocasiones, de supermercado). Eso sí, ¡como atenuante decir que ambos comemos mucho!_4.473 NOK.
  • Desplazamientos: circuito turístico "Norway in a Nutshell" de una jornada, ferries, coche de alquiler con Avis para 6 días, gasolina_7.356 NOK.
  • Visitas_530 NOK.
(precios para dos personas en euros o coronas noruegas/NOK, según proceda)

En mi relato de un viaje de 12 días por el sur y centro de Noruega iré desvelando los entresijos de todos estos gastos.

Dicho esto, hablemos de:

LO BUENO


¿Y qué obtienes a cambio? ¿Compensa?

Sin duda y rotundamente, ¡SÍ! El vecino de Suecia, Finlandia y Rusia nos ha dejado enamorados. Es un país maravilloso, con unos paisajes de infarto y que debe visitarse sí o sí, ¡es imprescindible! Porque Noruega es el sueño de dormir en una de esas cabañas de madera pintadas de colores cálidos y plácidamente situada junto a un río, es tomar dolorosa conciencia del cambio climático ante la belleza de un glaciar que año tras año huye de nosotros y es el río de aguas cristalinas, de un color turquesa nunca antes visto y que transmite pureza.

Me gustaría cerrar diciendo que, para mí, Noruega ha sido y es un destino envolvente, de esos que necesitas fotografiar en panorámico. Los paisajes te rodean con su exuberancia y uno intenta en vano atraparlos en 360 grados.  

Llegados a este punto, me retiro para que unas imágenes hablen más que mis mil palabras. Aunque, no nos engañemos, en directo se siente todo mejor.

Carretera de Sonegfellet



Mirador de Snohetta


Oslo